ESTUDIOS SOBRE LA VERA CRUZ DE CARAVACA
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ESTUDIOS SOBRE LA VERA CRUZ DE CARAVACA

(Foro de investigación sobre la Vera Cruz y la ciudad de Caravaca)
 
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 El robo el 14 de febrero de 1934

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Alfonso Pozo
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MensajeTema: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptySáb Sep 27, 2008 4:58 pm

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Bien, antes de entrar de lleno a relatar el hecho en sí del robo de nuestra sagrada reliquia y que se basará casi íntegramente en el sumario instruido por el mismo, debo de hacer dos consideraciones.

La primera es dar un breve repaso esquemático a la situación, tanto local como nacional, y diré que en febrero de 1934 tenemos un gobierno de centro-derecha resultado de las elecciones de noviembre de 1933. En Caravaca tenemos un Ayuntamiento Republicano de Izquierdas, presidido por D. Miguel de Luelmo Asensio. Hemos visto el anticlericalismo que pudiera existir en Caravaca. Hay que decir también que en esa fecha se habían quemado en España más de cien iglesias y habían desaparecido numerosas reliquias e irremplazables obras de arte.

La segunda consideración es que quien parta con una idea predeterminada de los autores y motivos del robo de la Santísima Cruz de Caravaca, sea la que sea, va a encontrar argumentos para avalarla en las diversas declaraciones de los encartados o de los testigos. Dentro de esta consideración quiero llamar la atención en que se ponga interés en comparar los datos, horas etc, ya que a lo largo de la instrucción, y en las diversas declaraciones, quizá como consecuencia del paso del tiempo, se cambian horas, frases que han dicho unos... etc. Por ello os sugiero no partir con una idea predeterminada, dejar que corran los acontecimientos que periódicamente haremos un análisis de los hechos al que os invito que os impliquéis y que deis vuestra propia opinión en base a esos hechos.

El único documento que existe es el sumario, lo demás pertenece al rumor popular y por tanto poco fiable cuando llega hasta nuestros días, aunque no hay que descartar ninguna posibilidad, ya que la realidad cruda y dura es que el caso está aún sin resolver.

Nos quedamos en que el domingo 11 de febrero de 1934, al concluir una merienda en la casa de Pepe Luelmo, ya en la calle, éste blasfemó contra la Santa Cruz y dijo que iba a subir al Castillo a bajarla arrastrando. Lo que fue oído por los vecinos de la casa de enfrente. El martes, 13 de febrero, era martes de carnaval, y en aquella época se celebraba con las famosas máscaras y los diversos bailes que tenían lugar en los distintos puntos de encuentro de la sociedad Caravaqueña. La nueva burguesía en el Circulo, los aficionados a los toros en el Club taurino, que se encontraba en la Plaza del Arco, en el Casino, también en la casa de Juan Manuel Tudela Ruiz “Faralá”. Así mismo había festejos en la calle, las mascaras estaban principalmente en la Plaza del Arco y en la Calle Mayor, centro neurálgico de Caravaca en ese tiempo. También diremos que en la calle había al menos un puesto donde se vendían las ricas y típicas “tortas fritas” tan propias de la fecha.

Aquella noche de fiesta y diversión para muchos, también lo era de tristeza para algunos. Falleció “El Linero”, que habitaba el horno que existía en la Plaza Nueva. Luis Alcázar y Adolfo Guirao –Guardia y jefe de los Guardias Municipales- ayudaron a amortajarlo, no sabemos si requeridos por la familia o por la amistad que les unía. La fiesta proseguía. Algunos, quizá por descubrir caras y ambientes nuevos se fueron a Cehegín al baile de mascaras que había en el Casino, este fue el caso de Adolfo Guirao que a las dos de la madrugada se encontró con Paco Playera, Vicente Navarro Mora y Diego Cortés, que más tarde sería pianista de la cupletista Rocío Jurado, y juntos todos se marcharon al vecino pueblo, de donde regresaron a las cinco de la madrugada, prosiguiendo la fiesta en los lugares que aquí seguían abiertos o en los que comenzaban a abrir sus puertas.

D. Ildefonso, el cura del Castillo, aquella mañana madrugó más de lo habitual, ya que tenía que asistir a los actos de aquel miércoles de ceniza en la Parroquia del Salvador, y es que entonces los actos litúrgicos comenzaban muy pronto. Hay que hacer un paréntesis antes de entrar más en horas y detalles que en aquella época hora solar y oficial era la misma, es decir, que comparado con la actualidad sería un retraso de dos horas en verano y de una hora en invierno.

A las seis y media de la mañana de aquel 14 de febrero llamaba a la puerta de la muralla y daba grandes voces “Pachín”, hermano de Salvador Martínez García, para comunicarle a éste el fallecimiento de su tío, “El Linero”, con lo que Salvador pidió la llave de la puerta al encargado de la custodia de la misma que era José García Pastor, conocido popularmente como “Quico el perdigón”, para poder abrir la puerta y marcharse al duelo de su tío.

Josefa Teruel se marchó del Castillo a las ocho de la mañana para abrir el puesto de frutas y verduras que tenía en la plaza de abastos. Hasta ese momento aún no se había descubierto el robo de la Cruz.

Damos un pequeño salto en las horas, después volveremos atrás, y nos situamos en las 11,30 de la mañana, donde en el Juzgado de Caravaca se recibe comunicación telefónica del Comandante de Puesto de la Guardia Civil dando cuenta de robo. Inmediatamente el Sr. Juez de Instrucción D. Andrés León y Pizarro ordena la instrucción del sumario –que llevará el número 14 de orden- y como primera medida se desplaza el juzgado al Castillo donde se constituye a las 12 horas asistido del Secretario D. Eduardo López de Haro para practicar una inspección ocular del lugar de los hechos. En esta primera diligencia se describe el recinto amurallado del Castillo con su puerta, el edificio anejo al Santuario que sirve de vivienda al Capellán, el exterior del Santuario, las viviendas que hay en el interior y que son parte de los torreones, de carácter humilde, que alojan a personas necesitadas y sin más recursos. Pero donde se centra la inspección es en la Puerta de San Lázaro, donde hay un agujero de 19,5 X 37 centímetros y diversas herramientas en los escalones que conducen a este acceso del templo...

Saludos.
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Última edición por Alfonso Pozo el Dom Sep 28, 2008 9:30 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptySáb Sep 27, 2008 5:29 pm

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En el agujero practicado en la puerta de San Lázaro y que está situado en su parte derecha y casi junto al suelo, se observan hasta 22 punzadas de berbiquí, que parece ser que fueron de tanteo, por una de las cuales se introdujo un serrucho de hoja estrecha con el que se empezó a aserrar la madera, utilizándose también una palanqueta para hacer saltar las maderas. Se dice en la diligencia que el hueco está hecho por personas inexpertas en la materia y que tardaron aproximadamente dos horas en esto. AQUÍ QUIERO HACER LA PRIMERA CONSIDERACIÓN MÍA: NO SE DICE EN ESTA DILIGENCIA, NI EN LA OTRA POSTERIOR QUE PRACTICA EL JUEZ ESPECIAL, QUE EN LOS BORDES DEL HUECO EXISTAN RESTOS O INDICIOS DE FIBRAS DE TEJIDOS. SI TENEMOS EN CUENTA LAS MEDIDAS DEL HUECO, 19,5 X 37 CM, SI REALMENTE ALGUIEN PASÓ POR AHÍ ES INEVITABLE QUE DEJASE RESTOS DE LA ROPA QUE LLEVABA PUESTA, ALGÚN HILO, ALGO ¿NO?, PUES NO HAY ESTOS RESTOS PARA NADA, SOLO SERRÍN Y CLAVOS RETORCIDOS.

En los escalones se encuentra un serrucho normal, otro de hoja fina, un berbiquí con el pomo desprendido y rota la madera que sirve para girar, tres brocas para el mismo, una palanqueta que parece proceder de un eje de transmisión de maquinaria, una navaja de uso común entre la gente del campo con cachas blancas y una liga de hombre de pequeñas dimensiones que hace suponer una pantorrilla delgada a su propietario. Todas las herramientas son nuevas.
En el interior de la Iglesia, en el altar de su Capilla Mayor donde, en el Sagrario, se guardaba la Santísima Cruz, aparece, tendida boca abajo la sacra central que se coloca delante del Sagrario, cuya puerta ha sido violentada y hecha saltar con palanqueta por su ángulo superior izquierdo próximo a los dos goznes. Esta puerta es de madera dorada a fuego con tres serraduras que permanecen echadas. En el interior del Sagrario, protegido con chapa metálica, aparece corrida su cortinilla y en el suelo del mismo, en su parte izquierda y recostada en el lateral, aparece una especie de tapadera de raso con bordados y piedras preciosas. Delante del Sagrario, entre este y la sacra, aparece, abierta en sus dos hojas, la caja de plata cincelada en la que se guardaba la Santísima Cruz y a su lado izquierdo, sobre la sacra, una pequeña cantidad de tierra procedente de un florero que no ha sido hallado. SEGUNDA CONSIDERACIÓN MIA: EL FLORERO EN CUESTION DECLARARÁ EL SACERDOTE D. ILDEFONSO EN UNA DE LAS COMPARECENCIAS POSTERIORES, QUE SE ENCUENTRA EN LA MESA CALICERA DE LA SACRISTÍA, PERO ESE DÍA NADIE REPARO EN ÉL, Y TAMBIEN SE ENTRÓ A LA SACRISTÍA A INSPECCIONAR EL ARMARIO Y DEMAS. ¿ACASO PRESENTABA ALGUNA HUELLA Y ALGUIEN LO RETIRÓ PARA LIMPIARLO Y OLVIDARON COLOCARLO EN SU LUGAR?

El resto del altar está en completo desorden: varias bombillas eléctricas unidas a sus cables, molduras arrancadas, un candelabro de metal inclinado, etc.

En la sacristía existe un pequeño armario o alacena donde se guardaban las tres llaves que servían para accionar otras tantas cerraduras del Sagrario, con señales de haber intentado violentarlo con palanqueta y desistido de ello por cuanto permanece cerrado y con las llaves en su interior.

A continuación el Juzgado se traslada a la parte izquierda de la muralla donde, en uno de sus contrafuertes en forma de plano inclinado, unos niños de la familias que habitan en el interior del recinto, encontraron un gancho de hierro y unas cuerdas que quitaron de su sitio y volvieron a colocar por orden del padre de uno de ellos. Se observa sobre la muralla, un gancho de hierro terminado en punta por uno de sus lados y en anilla por el otro, de la cual pendía hacia el exterior una cuerda como de persiana que llegaba al pie de la muralla y un cordón de pasamanería como de cortinajes o reborde de cojines con una piedra atada al otro extremo que se encontraba en el interior del recinto. En la parte superior del gancho se observa una tabla atada al mismo en forma de cruz con una soga, en opinión del Juzgado “para evitar oscilaciones”.

El Sr. Juez ordenó que se sacasen fotografías, que se conservan, de la puerta de San Lázaro, del Sagrario, del gancho sobre la muralla por el interior y de la cuerda pendiente del mismo por el exterior, con lo cual termina la inspección ocular.

Quiero aclarar que todo lo relatado son textos del propio sumario, solo me atrevo ha hacer dos consideraciones y estas, para que se distingan, están en mayúsculas. El mismo día en que se descubre el robo empiezan a comparecer ante el Juez las personas que habitan en el interior del Castillo. Pero la noticia ya ha corrido como un reguero de pólvora y las gentes de Caravaca empiezan a acudir al Santuario a comprobar lo que nadie se explica. La Guardia Civil de Caravaca pide refuerzos a la Comandancia ante el temor de disturbios o enfrentamientos entre la población. Así, está contabilizado por las facturas que se pagaron por parte del Ayuntamiento (sesión del 11 de marzo de 1934) al hotel Victoria, que alojó a 12 guardias y a la posada de Angel Vila Llinares donde se alojaron otros 22 guardias, mas otros que se alojaron en casas particulares. Y es que todavía surge alguna voz aislada en contra de la Cruz, así hubo de ser protegida por la fuerza pública la esposa de R.M.P. que dijo “que si aparecía la Cruz se la diesen a ella para hacerse un chamariz” (1). Es cierto que fue el único incidente público en este sentido. Los llamados anticlericales guardaron silencio ante esto y no dieron muestras de aprobación. Mas bien, el sentir generalizado de Caravaca era de pesar por este hecho, que tuvo una gran repercusión nacional.


(1) Informe de FET y de las JONS de 1939. AMC
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptySáb Sep 27, 2008 11:12 pm

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Última edición por Alfonso Pozo el Dom Sep 28, 2008 9:35 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptySáb Sep 27, 2008 11:19 pm

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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptySáb Sep 27, 2008 11:20 pm

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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptySáb Sep 27, 2008 11:21 pm

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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyDom Sep 28, 2008 10:38 pm

(7)

Seguimos situados en el día 14 de febrero de 1934. Día fatídico para Caravaca en general. Me relataban los que vivieron estos hechos diversas versiones: unos decían que había sido la derecha para culpar a la izquierda de ello y desalojarles del poder local; otros que había sido la izquierda para suprimir el referente de fe que tenían las gentes de aquí, incluso la mayoría de los militantes de izquierdas y que hasta se habían atrevido a decirlo en público en diversos mítines: “Que lo que había que hacer con la Cruz era arrojarla desde una almena al foso del Castillo”. Otros me decían que había sido obra de la masonería, no tanto por llevarse un símbolo de origen templario y que alguien lo ha querido ver como relacionado con ciertos ritos iniciáticos, sino por hacer desaparecer el referente religioso de la ciudad, ya que la masonería española está influenciada por la masonería francesa y sus postulados son completamente laicos. Pero la verdad es que en el sumario del robo no aparece esta “pista” hasta 1939, es decir, cinco años después del robo y la aporta, entre otras pistas que no conducen a nada, D. Tomás Hervás García, Arcipreste de Caravaca. Otros, que ante la situación de persecución religiosa y desprecio a la Cruz que le hacían algunos de aquí ante la indiferencia de la mayoría de los habitantes de Caravaca, fue la propia Iglesia la que hizo desaparecer la sagrada reliquia temiéndose que pudiera ocurrirle algo. Otros me decían que el móvil fue económico. Otros daban otras versiones, yo creo que tantas como con gente he hablado de este tema. Cada uno tiene su propia versión y nunca he tratado de convencer a nadie, por disparatado que fuera su argumento. Pero me llamó la atención poderosamente un elemento común a la mayoría de las personas con las que pude hablar de ello y que vivieron aquel suceso: Una especie de sentimiento de orfandad se apoderó de ellos. Es como si les arrancaran por la fuerza algo que era parte de ellos mismos, que formaba parte de su propio ser. Es cierto, y creo haberlo dicho, que el culto a la Santísima Cruz en ese momento era minoritario, me contaba Francisco Medina Marín, el popular y querido por todos Paco el de la librería Liceo, que él, que habitaba junto con su madre y dos hermanos la casa que está, aún en el día de hoy, justo encima de la puerta de acceso al Castillo, veía que a la misa diaria tan solo acudían seis o siete mujeres y como único hombre el que fuera mi tío abuelo Pablo Celdran, con quien todos los días se cruzaban en la cuesta cuando Paco iba a trabajar sacando taloneras a un alpargatero.

A medida que va corriendo la noticia del robo, las gentes van saliendo de su letargo pasivo de religiosidad y a la vez que se confirma la noticia la ira y la impotencia se van apoderando de la mayoría. Ante esto y en previsión de desordenes públicos se concentra en Caravaca una numerosa fuerza de la Guardia Civil y de Carabineros. La gente se desplaza hasta el Castillo y quieren comprobar por sí mismos la desaparición de la Cruz, algunos piensan que es una horrible pesadilla y que no puede ser cierto, y es que la religiosidad es algo tan arraigado que la moda la puede desplazar circunstancialmente pero nunca eliminar de raíz. Desde luego una cosa si que consiguió aquel hecho de una manera inmediata y fue despertar en los Caravaqueños esa religiosidad basada en la tradición de siglos. Y yo creo que es a partir de esos acontecimientos, de esas manifestaciones espontáneas donde se da cuenta quien tiene la Cruz, que esta quema en las manos, además de que después ocurrirán otros acontecimientos que conducirán a un camino sin retorno al menos mientras exista memoria viva del tema. Pero esto forma parte de mi propia teoría y esa es otra historia.

Aquel día el corresponsal de La Verdad en Caravaca que era D. Felipe Martínez-Iglesias, da cuenta a las diez y media de la mañana por teléfono al periódico de la noticia, inmediatamente se traslada a Caravaca un periodista de la redacción para cubrir la noticia. Este periodista supo ver más allá de lo que es la noticia y supo recoger perfectamente lo que es el sentir de la gente, claro, que la gente no dudó en exteriorizar sus más arraigados y profundos sentimientos. La primera frase es el resumen de la realidad en cuatro palabras: Caravaca está de duelo. Se da cuenta en esta noticia de prensa del estado y del sentir de Caravaca, ya se habla de determinado sector político que está detrás del robo. El robo se descubre sobre las nueve y media de la mañana por tres niños que lo comunican a la hermana del capellán, según la exploración hecha a estos por el Juez, inmediatamente se congregan varios de los habitantes del Castillo que junto con Teresa Ramírez entran en el interior del templo y comprueban que el sagrario ha sido forzado y que no está la Cruz. Se manda aviso al Capellán, que está en la parroquia del Salvador y a la Guardia Civil. Una pareja del benemérito cuerpo al mando de un cabo se traslada al Castillo donde descubren las herramientas que se encuentran en los escalones de la puerta de San Lázaro. A partir de aquí se informa al Comandante de puesto de la Guardia Civil quien lo comunica al Juzgado.

Cuando el Juzgado realiza una “minuciosa inspección del lugar” se retira del Castillo ordenando a la Guardia Civil la custodia del mismo y que impidiera el acceso a la gente con el fin de evitar el que desapareciera huellas o pruebas en el mismo.

El propio sacerdote del Castillo pidió al Teniente de la Guardia Civil que impida el acceso a los numerosos Caravaqueños que han llegado y que quieren postrarse ante el sagrario vacío del santuario.

El comercio de la localidad cerró sus puertas de una manera espontánea en señal de protesta. A las tres y media de la tarde se reúne la junta representativa de la Cofradía, que por entonces la componían cinco personas bajo la presidencia del Hermano Mayor que lo era D. Antonio Martínez-Carrasco Blanc. En esta reunión se acordó solicitar de la Autoridad Municipal la autorización para convocar un Cabildo extraordinario, mostrarse parte en el sumario que empezaba a instruirse, desplazarse una comisión a Madrid para gestionar de la Dirección General de Seguridad el envío de agentes especializados, prestar a la Autoridad toda colaboración para descubrir los autores y recuperar la reliquia. Una vez concluida se trasladaron al Ayuntamiento solicitando al Alcalde que les acompañara a Murcia a visitar al Gobernador Civil donde le expondrían la adopción de medidas extraordinarias para detener a los autores. Miguel de Luelmo entendió que en esos momentos era conveniente no abandonar la ciudad y desde el Ayuntamiento se telefoneó al Gobernador, Sr. Rodríguez Serrano, quien les informó que él era la persona que más interés tenía en el esclarecimiento del robo, y al parecer les sugirió a todos que permanecieran en Caravaca intentando contener a sus habitantes, por lo que la junta de la Cofradía desistió de su viaje a Murcia.

A las cuatro de la tarde comienzan las comparecencias en el Juzgado. El primero en declarar es el Capellán del Santuario D. Ildefonso Ramírez Alonso, de 50 años y natural de Águilas, el que declara que la tarde anterior enseñó el Santuario y dio a adorar la Santísima Cruz a una profesora de francés del Instituto de segunda enseñanza y a un hermano de esta. Que tiene su domicilio en el edificio anexo al Santuario y su dormitorio en la fachada opuesta a la puerta de San Lázaro. Que desde que tomó posesión en el año 1929 la Cruz ha permanecido en el Sagrario y no ha hecho uso del armario que existe en la vivienda para guardar la reliquia durante la noche (1), tal y como hacían sus predecesores. Que las llaves del sagrario permanecen en un armario cerrado de la sacristía. Que la noche anterior se acostó sobre las once y no vio ni oyó nada anormal. Que se levantó a las seis y media y marchó a la parroquia del Salvador donde tenía que oficiar por ser miércoles de ceniza, razón por la que no se celebró la misa acostumbrada de las ocho y media en el Castillo esa mañana. Que sobre las 11 fue avisado del robo estando en la parroquia y dio aviso a la Guardia Civil y se trasladó al Castillo donde fue informado por su hermana y comprobó personalmente el agujero de la puerta de San Lázaro, el Sagrario destrozado y la falta de la Cruz. No puede explicarse lo ocurrido ni aportar ningún dato sobre el particular. Por último hace una descripción somera de la Santísima Cruz.

A continuación declara su hermana. Teresa Ramírez Alonso, de 38 años y natural de Águilas...

(1) Posteriormente se demuestra que miente en esta afirmación.



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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptySáb Oct 04, 2008 9:53 pm

( 8 )

Estimados asiduos del foro, como quiera que hemos entrado en la parte de robo que está sumariada y que por lo tanto es imprescindible hacer una muy amplia referencia al sumario, a sus declaraciones y a sus diligencias practicadas para poder establecer un criterio veraz sobre los acontecimientos, pero entendiendo que al relatar esta parte, aunque trato de resumirla al máximo sin perder su contenido, alguien pudiera pensar que estoy largando un “rollazo” o que estoy “plagiando” el propio sumario. Y ante esto quisiera dejar claro que para proseguir es imprescindible seguir relatando lo que consta en el sumario, es el único documento oficial -como creo haber dicho- y también veraz. Con sus lagunas y errores que analizaremos en su momento, pero que resulta esencial si queremos conocer como ocurrieron estos sucesos de una forma seria.

También en este punto quiero agradecer expresamente a los contertulios del foro que se han dirigido a mí dándome ánimos para proseguir, en especial a Jules, Gregorio Piñero, Arcoiris, Jesusciudad y José María Sánchez, ya que estaba erróneamente convencido de que esta tema no interesaba a nadie y os puedo asegurar, aunque solo sea por vosotros, que seguiré sacando a la luz todo lo que dispongo. Quiero dirigirme a Jules para decirle que estoy terminando de corregir la redacción del estudio que tengo hecho y que básicamente lo cuento al principio, a partir de la corrección empezaré a ver el tema de la publicación del mismo, y te agradezco especialmente tu interés. Llevas razón en el hecho de la exhumación y forma parte del relato de esta historia, aunque solo sea para demostrar que se trataron de hacer las cosas bien desde la Administración de Justicia, aunque repito que hubo fallos que se aprecian después de ver la instrucción del sumario, por lo que estoy convencido que actuaron bien, y el propio Juez fue consciente –aunque tarde- del principal error en la instrucción. Pero ya llegaremos a ello. Por último agradecer a los que se han dirigido a mí por medio de e-mail y que les he contestado a cada uno de ellos de forma personal.

Y prosiguiendo con la relación de las declaraciones, recordar que estamos situados el 14 de febrero de 1934, por la tarde y en el Juzgado. Después de la declaración del Capellán lo hizo su hermana. Teresa Ramírez Alonso, de 38 años y natural de Águilas declaró que la tarde anterior acompañó a su hermano a enseñar el Castillo a la profesora de francés del instituto de segunda enseñanza y al hermano de ésta, y que al terminar la visita su hermano les dio a adorar la Santísima Cruz, después de lo cual quedó en el Sagrario como de costumbre (1). No recuerda haber visto a persona alguna que le infundara sospechas. La tarde anterior regresó al Castillo a las ocho menos cuarto después de visitar en al pueblo a Doña Dolores Moya y que a esa hora su hermano ya estaba en casa. Sobre la puerta de la muralla declara que se cerró a las ocho y a las ocho y media la del postigo. Que se acostó sobre las diez y que compartía habitación con la criada y que durante la noche no oyó ruido alguno ni notó nada anormal. Su hermano se levantó entre las seis y seis y cuarto y ella lo hizo a las ocho aproximadamente. Que a las diez y media le avisó un chico, sobrino de una de las mujeres que viven dentro del Castillo, que había un agujero en la puerta de San Lázaro y varias herramientas junto al mismo, bajó a comprobarlo con el natural sobresalto e inmediatamente pidió a la criada las llaves del Santuario y entró acompañada de varias de las personas que viven en el recinto y descubrieron el Sagrario violentado y la falta de la Santísima Cruz. Que llamó por teléfono a la Guardia Civil y envió recado a su hermano a la Parroquia, que subió de forma inmediata. Que todas las personas que habitan en el Castillo le merecen buen concepto y no sospecha de nadie. Que tampoco tiene noticias de que persona alguna saliera del recinto en la noche del robo.

Posteriormente declara Maria López Ruiz, criada del Capellán y de su hermana, de 25 años y natural de Vélez Rubio, quien manifiesta que la puerta de la muralla se cierra a las ocho y media y se abre por la mañana, en este tiempo –invierno- de siete a siete y media. Que se encargan de abrir y cerrar la puerta por turnos mensuales las familias que habitan el Castillo y que la noche del robo le correspondía a Ramona (se refiere a Ramona Rodríguez Azorín que es la esposa de José García Pastor –Quico el Perdigón- que son la familia encargada por el Capellán de la custodia de las llaves de la puerta de la muralla. Los turnos son únicamente para abrir y cerrar la puerta y esa noche le correspondía a Carmen Fernández Medina –Socorrica-). Que duerme en la misma habitación que la hermana del Capellán y que esa noche se acostaron todos los de la casa entre las diez y las once. Que no oyó nada y a la mañana siguiente le bajó el desayuno al Capellán a la Parroquia del Salvador. No vio el hueco realizado en la puerta de San Lázaro ni al bajar ni al subir debido a la situación lateral de la fachada en donde se encuentra la puerta citada. Se enteró del robo a las diez y media por la hermana del Capellán y entró con ella y con varios vecinos más al interior del Santuario, comprobando el Sagrario violentado y la falta de la Cruz. Que se avisó inmediatamente al Capellán y a la Guardia Civil y al poco empezó a acudir gran cantidad de gente al Castillo. Que no tiene sospechas de los que pudieran ser los autores. Que la noche del robo se recogió a las siete y media y que supone que la puerta se cerró a la hora de costumbre pero se abrió a la mañana siguiente más temprano porque fueron a avisar a una de las mujeres que habitan el Castillo de la muerte de un familiar.

Después fueron declarando los habitantes del interior del recinto amurallado, y José Villalta Robles, viudo, bracero de 45 años, con dos hijos de corta edad. Se retiró a su domicilio la tarde anterior sobre las ocho y cuarto, no oyó nada durante la noche y sobre las seis y media oyó voces y abrir la puerta. Que salió temprano del Castillo y a su regresó de la plaza le enseñó su hijo Isidro un gancho de hierro con una cuerda y una piedra atada a esta que había encontrado, jugando con otros niños, en la muralla. Que otro niño le preguntó si estaban de obras en el Castillo porque había visto el agujero en la puerta de San Lázaro y las herramientas junto a él y al relacionarlo con el gancho le mandó recado a la hermana del Capellán, ya que todo esto le pareció sospechoso. Que junto e ésta y otros vecinos comprobaron el hueco de la puerta, el Sagrario violentado y la falta de la Cruz por lo que se dio a viso de forma inmediata al Capellán y a la Guardia Civil. Que no tiene sospechas de quienes pueden ser los autores pero que desde hace algún tiempo se viene diciendo por el pueblo que algo iba a pasarle a la Santísima Cruz. Por último declara que si hubiese oído el menor ruido o haber visto alguna persona sospechosa en el Castillo lo habría manifestado inmediatamente.

Josefa Teruel Ruiz de 41 años y vendedora de frutas y verduras en la plaza de abastos y también con domicilio en el recinto amurallado en unión de sus dos hijos de corta edad declaró que por su profesión pasa casi todo el día fuera de su domicilio. Que la noche del robo se acostó a la vez que sus hijos sobre las nueve y media y se levantó a la mañana siguiente próximo a las ocho de la mañana marchándose posteriormente al puesto de la plaza sin sospechar lo ocurrido. Que no oyó nada durante la noche y que se enteró del robo de la Santísima Cruz en su puesto de la plaza de abastos por el publico. Declara también que la llave de la puerta de la muralla la tiene Ramona Rodríguez Azorín de forma permanente y que se la entrega, para abrir y cerrar, por turnos mensuales a las familias que habitan el Castillo. Por último declara que no tiene sospechas de quienes pueden ser los autores.

Teresa Medina Marín, de 34 años, con domicilio en el interior del Castillo y con varios hijos de corta edad. No oyó nada por la noche y a la mañana siguiente al regresar de la plaza estaban varios vecinos llamando a la hermana del Capellán y se unió al grupo que estaban comprobando el agujero en la puerta de San Lázaro, el Sagrario violentado y la falta de la Santísima Cruz. Que no sabe quienes pueden ser los autores pero que desde hace tiempo se venía hablando por el pueblo que algo le iba a pasar a la Santísima Cruz, por lo que algunas noches se quedaban vigilando cuando el Capellán se ausentaba del Castillo por algún motivo, y cita sus últimos desplazamientos a Murcia, por ser profesor del colegio del pueblo –creo que es del instituto- con motivo de los exámenes.

Paralelamente a estas declaraciones, los habitantes de Caravaca se han ido concentrando en las inmediaciones del Juzgado de Instrucción situado en la calle de Antonio Blanc –actual plaza de San Juan de la Cruz-, ante el Ayuntamiento en la plaza del Galán y García Hernández –actual plaza del Arco-, en la propia explanada del Castillo y ante el edificio del Casino en la actual calle Mayor y que por aquel tiempo se denominaba de Marcelino Domingo.
El Alcalde no ha autorizado la celebración del Cabildo que le pedía la Cofradía por cuestiones de orden publico, evitando posibles desordenes. Miguel de Luelmo se encuentra desgastado políticamente y aislado, ya que el gobierno nacional pertenece a otra facción política y las autoridades provinciales también. Pero esta determinación crea malestar entre la población que a medida que va conociendo la noticia se concentran ante el Casino exigiendo a los miembros de la Junta representativa de la Cofradía la celebración del Cabildo con autorización o sin ella del Alcalde por lo que son los mismos que componen la junta los que piden calma a la población ya que son conscientes de que lo que está pasando puede derivar en tragedia. En esos momentos la ciudad está colocada sobre un polvorín que cualquier chispa puede hacer que estalle con consecuencias muy graves. En este lugar le comunican los miembros de la Junta representativa a la gente concentrada que a la mañana siguiente se desplazaran a Murcia una comisión para visitar al Gobernador Civil, para exponer respetuosamente su protesta y también mostrar su agradecimiento por el envío de Agentes expertos en dactiloscopia, que llegaron a Caravaca avanzada esa tarde del 14 de febrero y que comenzaron sus investigaciones nada más llegar.


(1) La costumbre era que la reliquia se subiese todas las tardes al Sagrario destinado para ello en un armario situado en la vivienda del Capellán.
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptySáb Oct 04, 2008 10:01 pm

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Posteriormente declaró Ramona Rodríguez Azorín, de 33 años, casada con José García Pastor, apodado Quico el Perdigón. Y que junto a su marido son la familia encargada por el Capellán de la custodia de las llaves de la muralla del Castillo, las cuales entregan para abrir y cerrar a la familia que por turnos mensuales les corresponde esta tarea. Declara que la puerta se cierra en esta época del año a las ocho y media de la noche. Que la encargada de cerrar la noche anterior, es decir la del robo, fue Carmen Fernández Medina conocida como Socorra o Socorrica, la que les entregó las llaves después de cerrar la puerta, según le dijo, aunque ella no comprobó personalmente si la puerta estaba cerrada o no. Que durante la noche no oyó ni notó nada anormal y que a las seis y media de la mañana oyó golpes en la puerta y que un tal “Pachín” daba grandes voces llamando a su hermano Salvador para darle la noticia de la muerte de un tío de ambos que había fallecido, apodado “El Linero”. Que le dio la llave a Salvador para que abriese la puerta y pudiera marcharse, devolviendo este la llave una vez que estuvo abierta, por lo que la puerta quedó abierta antes de la hora de costumbre. Que se levantó sobre las ocho y se marchó a la plaza y a su regreso se encontró con el Capellán que subía al Castillo “muy apurado” y que fue éste el que le dio la noticia del robo. Que su esposo se gana la vida honradamente como bracero y la noche anterior llegó a casa sobre las ocho y no volvió a salir. También declara sobre la regularidad en abrir y cerrar la puerta de la muralla del Castillo y sólo recuerda que hace unos tres meses hubo de ser abierta dos o tres veces fuera de hora para que pasasen unos vecinos que se les había hecho tarde. Por último declara que no tiene sospechas de quienes pueden ser los autores del robo.

Posteriormente declara José Martínez Guerrero, de 23 años de edad, alpargatero, el cual vive en una de las viviendas que están sobre la puerta de acceso. Que la noche anterior se recogió en su casa sobre las ocho y no oyó nada anormal hasta las ocho y media de la mañana, hora en la que se incorporó a su trabajo. Que sobre las diez de la mañana su convecino José Villalta Robles le dio la noticia del hueco que había en la Puerta de San Lázaro y el hallazgo del gancho y la cuerda de la muralla. Que fue avisada la hermana del Capellán y se unió al grupo de vecinos que entró en el interior del Santuario y comprobaron el Sagrario violentado y la falta de la Santísima Cruz. Que se dio aviso al Capellán y a la Guardia Civil. Declara también que la mañana del robo la puerta se abrió antes que de costumbre para que pudiera salir Salvador Martínez García al que le avisó su hermano de la muerte de su tío. Confirma en su declaración que las llaves las guardan el matrimonio José y Ramona y el sistema de turnos rotatorios para abrir y cerrar la puerta y por último que no tiene sospecha de quienes pueden ser los autores del robo.

A continuación declara Carmen Fernández Medina, conocida por Socorra, de 33 años y viuda que la noche del robo fue la encargada de cerrar la puerta de la muralla y entregar la llave al matrimonio que se encarga de su custodia. Vive en unión de sus dos hijos de corta edad. Manifestó que la puerta de la muralla se cierra a las ocho y media de la noche y que esa noche se cerró a esa hora, entregando posteriormente la llave a Ramona. Que por la mañana, normalmente, pide la llave el primero que tiene que salir y ese es el que abre la puerta. No notó nada anormal durante la noche y se entera de todo por su hijo Fulgencio que tiene nueve años. Comprueba el hueco de la puerta de San Lázaro y entra en el interior del Santuario junto con la hermana del Capellán y varias personas de las que habitan el interior del recinto amurallado y que son las primeras en descubrir el Sagrario violentado y la falta de la Santísima Cruz. Por último declara que no tiene sospechas de quienes pueden ser los autores.

José García Pastor, de 42 años, bracero y esposo de Ramona Rodríguez Azorín, presta una declaración que coincide en todo con la de su esposa.
Encarnación Sánchez Martínez, que es la compañera de José Martínez Guerrero coincide en lo declarado por éste.

Antonio López Sánchez de 32 años y con domicilio en la calle de Las Olivericas, por no vivir en el Castillo desde hace varios meses, en cuya vivienda quedó residiendo su padre José López Melero, pero que la noche del robo no se encontraba en la misma, por estar residiendo desde el pasado dos de febrero en casa de una hija por encontrarse enfermo. Con lo que ignora todo lo sucedido y no sabe nada más que lo que de rumor popular se dice, sin que tenga sospecha de quien puede ser el autor del robo.

Salvador Martínez García, de 25 años, soltero y de profesión hilador, declaró que a las seis y media de la mañana subió a llamarle su hermano para darle la noticia del fallecimiento de su tío, por lo que pidió las llaves a Ramona y abrió la puerta a esa hora.

Hasta aquí todas las actuaciones del Juzgado en ese mismo día 14 de febrero de 1934.

Fuera del Juzgado prosiguen las concentraciones de las gentes. El periodista que envió La Verdad de Murcia para cubrir la noticia entrevistó en el mismo Juzgado al Capellán del Santuario D. Ildefonso Ramírez Alonso, quien contestó que vive en la casa anexa al Santuario en compañía de su hermana y una criada. Que tiene comunicación con la iglesia por medio de una puerta que existe en la escalera de su casa, la que se cierra al terminar los oficios con llave y candado. También declaró que dentro del recinto del Castillo viven varias familias que habitan en los torreones que desde tiempo atrás están convertidos en viviendas. Igualmente manifestó al periodista que la mañana del miércoles se levantó a las siete y media y se trasladó a la Parroquia del Salvador, lugar en el que se encontraba imponiendo la ceniza a los fieles cuando le fue dada la noticia y que de forma inmediata se presentó al Teniente de la Guardia Civil y posteriormente al Arcipreste D. Tomás Hervás a quienes dio conocimiento de lo sucedido. El Sr. Juez de Instrucción, D. Andrés León Pizarro, no hizo declaración alguna al periodista, alegando el secreto sumarial, pero autorizó al mismo a visitar el Santuario y tomar fotografías del interior. En compañía del corresponsal de la Verdad en Caravaca, D. Felipe Martínez-Iglesias se trasladaron al Castillo donde la Guardia Civil les acompañó al interior del templo. Pudieron observar el agujero realizado en la puerta de San Lázaro, que a esas horas ya estaba protegido con cuatro barras de hierro cruzadas, el armario de la sacristía, que habían intentado forzar con un cuchillo viejo que era el que se empleaba para cortar velas. Y es que en el interior del armario se guardaban las tres llaves del sagrario, que en otro tiempo portaban el Alcaide de la fortaleza, el Mayordomo de la cofradía de la Vera Cruz y el Cura. Describen el estado en que ha quedado el Sagrario, el desorden del altar, la tierra del florero, el que curiosamente dice en el artículo que ha desaparecido. Alguien pensará que tengo fijación con el florero, pero es que si no cogemos los detalles que se dejaron sueltos, difícilmente podremos reconstruir este hecho. Y es que el florero de siempre me ha llamado la atención. El Juzgado, la Guardia Civil, Periodistas, Agentes de Policía especializados, todos haciendo referencia al florero, y resulta que éste está sobre la mesa calicera de la sacristía, donde seguramente apoyaron hasta la carpeta donde iban tomando notas, y nadie, absolutamente nadie repara en él, y eso que lo estaban buscando, y en la declaración que presta D. Ildefonso el día 23 de febrero dice que se encuentra en la mesa calicera, según le ha dicho su hermana. También añade el periodista que este robo ha tenido que realizarse por más de una persona y relata la curiosidad de que en el torreón donde están acostumbrados los vecinos a hacer sus necesidades fisiológicas, necesariamente para llegar a él se ha de pasar próximo a la puerta de San Lázaro, por lo que muestra su extrañeza de que nadie reparara en el agujero.

La misma tarde del 14 de febrero, a iniciativa de D. Pedro Antonio Moreno, director del Banco Español de Crédito se inicia una suscripción popular para premiar a los que faciliten alguna pista para recuperar la sagrada reliquia antes de las próximas fiestas de mayo. Y en pocas horas se cubre la cantidad de 20.000 pesetas, cantidad considerable si tenemos en cuenta que el sueldo medio era de 5 pesetas día.

La agitación de los caravaqueños continúa hasta bien entrada la noche, y de seguro es que pocos pudieron conciliar el sueño. Aún era la hora de la incertidumbre. Los de derechas culpan a los de izquierdas por querer destruir el referente de fe. Los de izquierdas culpan a los de derechas por que con este hecho les van a poner en contra a la mayoría de los caravaqueños.

Al día siguiente, 15 de febrero, los alumnos del instituto de segunda enseñanza, ubicado en el edificio antiguo del actual Colegio Cervantes, no entran a clase en señal de protesta y junto a profesores y vecinos que a su paso se unen, sin distinción de ideas políticas, recorren las calles hasta llegar al Juzgado donde le exponen al Sr. Juez que active las diligencias para dar pronto con los autores del sacrílego robo y con el paradero la Santísima Cruz, algunos de los manifestantes solicitaron la destitución en pleno del Ayuntamiento y en especial del Alcalde D. Miguel de Luelmo por no haber sabido custodiar debidamente la Cruz, ya que es el Ayuntamiento el encargado de su custodia desde tiempo inmemorial.

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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptySáb Oct 04, 2008 10:06 pm

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Aquella mañana del jueves 15 de febrero de 1934 seguían las investigaciones para tratar de esclarecer lo sucedido. Los dos agentes llegados la tarde anterior continuaban con sus pesquisas con la profesionalidad y el rigor necesarios. La sociedad, dividida políticamente, se seguía acusando mutuamente del hecho y cada vez con más calor se expresaban sus argumentos.

Manuel Nieto Nieto entró en el establecimiento de Adrián López-Egea Fernández y compró un par de ligas, mientras el dueño le atendía le iba contando que había perdido las suyas.

En el Juzgado se trabajaba a un ritmo acelerado. La sociedad de Caravaca exige respuestas ante sus Autoridades. El Sr. León Pizarro dicta una providencia para recabar la colaboración de los partidos judiciales limítrofes al de Caravaca. Así, exhorta a los titulares de los Juzgados de Mula, Lorca, Cieza, Hellín y Decano de los de Murcia para que inicien diligencias en averiguación de donde se han podido adquirir las herramientas encontradas en la puerta de San Lázaro, el taller donde pudo hacerse el gancho encontrado en la muralla –ya que éste presentaba restos de carbonilla y se deducía que había sido realizado muy pocos días atrás-, el paradero de la Santísima Cruz y los posibles autores del sacrílego robo.

El mismo día se cita por medio de la Guardia Civil a todos los herreros de Caravaca para que acudan al Juzgado y ninguno de ellos reconoce haber hecho el citado gancho.

Continúan las declaraciones de los habitantes del interior del Castillo que en el día de ayer y por lo avanzado de la hora, no lo hicieron. También en éste día son explorados –así se llama la declaración que realizan los menores- los niños que descubrieron el agujero y el gancho.

El primero en declarar es la persona que habita el llamado calabozo de Chirinos, que está situado en la almena que se encuentra a la derecha de la entrada al Castillo. Se llama Juan Litrán Tarancon, de 78 años, zapatero y que vive junto a su esposa ciega. Manifestó que la noche del robo se acostó temprano y que no oyó nada durante la noche. Declara que la tarde del viernes último vio a una persona forastera observando la fachada del Santuario y que no tiene sospechas de quienes pueden ser los autores.

Maria Martínez-Abarca Richarte, de 77 años manifestó que no oyó nada anormal la noche del robo. Que el pasado viernes vio a un forastero con polainas negras y pelliza de cuero deambulando por el interior de la muralla y observando el Santuario y los torreones. Que no tiene sospechas de quienes pueden ser los autores.

Juan Antonio Salazar Pérez, de 79 años y empleado del Ayuntamiento que se encarga de las tareas de limpieza y conservación del interior y exterior del Castillo. Que duerme dentro del recinto y que esa noche no oyó nada. Se enteró del robo cuando la gente empezó a subir al Castillo.

José Medina Marín, niño de 10 años que habita junto a su madre y hermanos en el interior. Confirma que vio el pasado viernes al forastero aludido en las anteriores declaraciones, al que describe como alto y grueso, con extraña vestimenta y polainas negras y pelliza de cuero, dice que estuvo observando las murallas, torreones, fachadas de los edificios, que posteriormente se marchó al pueblo, regresando al poco rato con una cámara fotográfica y que le vio sacando fotografías de la fachada, de la almena más alta y del exterior de la muralla, concretamente del contrafuerte donde fue encontrada la cuerda y el gancho.

Fulgencio Hurtado Fernández, niño de 9 años e hijo de Carmen Fernández Medina, Socorrica. Estaba con José Medina Marín y describe de igual forma que él al forastero aludido. Fue, junto con otros niños, el que descubrió el agujero en la puerta de San Lázaro y avisó a su madre.

Julián Medina Marín, hermano de José, de 7 años que en unión de su hermano José y de Fulgencio vieron al forastero el viernes sacando fotos, al que describe como su hermano y amigo. La mañana del día 14 estaba jugando con Isidro Villalta López, vieron y retiraron el gancho con la cuerda que pendía de la muralla, diciéndoselo al padre de Isidro, José Villalta Robles. Al enterarse que otro niño –Fulgencio- vio el agujero en la puerta de San Lázaro fueron todos a avisar a la hermana del Capellán.

Isidro Villalta López, de 8 años que junto con Fulgencio y Julián vieron el gancho de hierro con la tabla que llevaba atada, la cuerda y la piedra, que lo retiraron de donde estaba y se lo enseñaron a su padre, que les mandó que lo volviesen a colocar donde estaba. En esta declaración el niño se hace un verdadero lío y no se puede aclarar si volvieron a colocar el gancho antes o después de que le viese la hermana del Sacerdote y si fue esta la que dispuso colocarlo de nuevo donde estaba). Que otros niños vieron el agujero y las herramientas y de todo esto avisaron a la hermana del Cura.

Se recibe un telegrama en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Caravaca remitido por el Director General de Seguridad comunicando que esa misma noche salen de Madrid en el tren correo de Cartagena los Agentes del Gabinete de Identificación Sres. Magallón y Cabanillas con el objeto de practicar una inspección ocular en el lugar de los hechos para encontrar posibles huellas dactilares.

Esta misma mañana, el Sr. Juez de Caravaca dicta un Auto por el que autoriza a los Agentes de la Autoridad a entrar y registrar, a cualquier hora, en cualquier local o domicilio particular de cualquier persona que pudiera resultar sospechosa, sin comunicación previa al Juzgado. También se envía desde el Juzgado un oficio a la Dirección General de Seguridad donde se describe al forastero al que han hecho mención los niños y algunos de los testigos adultos, en este mismo comunicado se acompaña una fotografía de la Santísima Cruz. Todo ello para poder difundir entre las fuerzas de seguridad.

Una comisión de casi trescientos ciudadanos, entre los que figuran bastantes señoras, a pesar de que se ha pedido expresamente que solo sean caballeros los que integren dicha comisión y entre los que se encuentran la Junta representativa de la Cofradía con el Hermano Mayor a la Cabeza, la directiva del Casino y miembros de todas las entidades de Caravaca, entre los que hay obreros y patronos, sin distinción de ideologías políticas, se desplaza a Murcia a las dos de la tarde con el objeto de entrevistarse con el Sr. Gobernador Civil y visitar las redacciones de los periódicos que se editan en Murcia para solicitar su colaboración. Para poder trasladar a tanta gente a la Capital se ha hecho necesario pedir a la empresa Alsina –que por entonces operaba la línea de Caravaca-Murcia por carretera- que disponga de un servicio especial para el viaje de tan multitudinaria comisión, a lo que la empresa accedió, y al ser insuficiente el número de coches de línea que pudo reunir en nuestra ciudad, se tuvieron que emplear todos los automóviles de alquiler de Caravaca, así como los particulares, y a pesar de eso, bastante gente hubo de resignarse a quedarse aquí, ya que no hubo plazas para todos los que querían ir.

El diario La Verdad de Murcia, en su edición del día siguiente da cuenta del hecho, así como la visita que realizaron a la redacción del periódico para agradecer la difusión de la noticia y pedir que continúen con la campaña emprendida hasta lograr recuperar la Santísima Cruz. En esa misma edición hay un artículo editorial en el que se deja ver las dos versiones que entre la población circulan sobre el robo.

En torno a las ocho de la noche el Gobernador Civil –que regresaba de una visita oficial a Águilas- recibió a los numerosos comisionados que además de su despacho, abarrotaban las dependencias aledañas y pasillos del Gobierno Civil. A esta improvisada recepción se sumaron otras autoridades provinciales entre los que figuraban los Diputados Reverte y Martínez Moya, el Teniente Coronel Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Murcia y el Presidente de la Audiencia Provincial –y antaño Juez de Caravaca- don Luis Bernardo.

Invitados que fueron por el Gobernador a exponer sus quejas y peticiones tomó la palabra D. Antonio Martínez-Carrasco Blanc, Hermano Mayor de la Cofradía, para manifestar la protesta y el sentimiento de toda la ciudad de Caravaca ante este sacrílego robo. Después, otros de los asistentes expusieron a la primera autoridad provincial las quejas con respecto a las autoridades municipales de Caravaca por sus provocaciones constantes en contra de los católicos –y es que estaba muy reciente el tema del arbitrio de campanas-, así como otros detalles de los que la amplia nota de prensa no da referencia. El tema más importante que plantean los comisionados es recabar el apoyo de las Autoridades provinciales para que se designe un Juez Especial para la instrucción del sumario. En las palabras que dirigió el Gobernador a estos, les informó de que el ministro de la Gobernación se había interesado por el tema y que se habían adoptado medidas especiales en las fronteras para evitar que la Cruz pudiera salir del territorio nacional, pidió serenidad a todos y que no se produjeran disturbios en Caravaca a fin de que la Guardia Civil y Policía enviados a Caravaca pudieran estar centrados en sus pesquisas y no en mantener el orden público. Desde el propio Gobierno Civil se cursaron telegramas al Ministro de Justicia y al Presidente de la Audiencia Territorial del Albacete en los que se pedía la designación de un Juez Especial. Los directivos provinciales de Acción Popular pudieron hablar por teléfono con su líder nacional Sr. Gil Robles al que informaron del hecho y le pidieron se sumara a la petición efectuada al Ministro de Justicia.

Esa misma noche algunas emisoras nacionales emiten la crónica del robo de la Cruz y la recompensa ofrecida de 20000 pesetas a la persona que devuelva la reliquia o aporte alguna pista que conduzca a ella, esta noticia fue radiada desde Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia.

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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyVie Oct 17, 2008 12:20 am

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Nos encontramos en la mañana del viernes 16 de febrero de 1934. Se presentan ante el Juez y se ponen a su disposición los Agentes del Gabinete Central de Identificación de la Dirección General de Seguridad D. Rafael Martín Cabanillas y D. Tomás Magallón Antón, los que nada más llegar se ponen a trabajar. Para ello se desplazan al Castillo para realizar la correspondiente inspección en el lugar de los hechos y emiten un informe, que se incorpora al sumario, donde describen con todo detalle el agujero que se encuentra en la puerta de San Lázaro, el altar donde se encuentra el Sagrario, etc. También informan de que han aplicado los reactivos para determinar huellas dactilares en las herramientas y en la navaja halladas con el resultado de que no aparece ninguna huella en las mismas.
Este mismo día se recibe un telegrama de la Audiencia Territorial de Albacete comunicando la designación de Juez especial para la instrucción del sumario por el robo de la Cruz, al titular del Juzgado de Daimiel (Ciudad Real), D. Antonio Álvarez del Manzano y García Infante. También existe otro telegrama, éste del Sr. Álvarez del Manzano, remitido desde Daimiel, donde se interesa si existe comunicación entre el tren que llega a Calasparra a las seis y media y Caravaca.
La Guardia Civil instruye atestado a Manuel Nieto Nieto, apodado Calín, de 29 años y de profesión herrero. Entre las pesquisas realizadas por los miembros del Benemérito Instituto, se han encontrado con qué en el día anterior (15 de febrero) y en el establecimiento de D. Adrián López-Egea Fernández, Manuel Nieto compró un par de ligas en su establecimiento. El mismo comerciante declaró en el atestado “que si mal no recuerda, dijo haber perdido las suyas”. Interrogado Manuel por el Alférez de la Guardia Civil y preguntado para que diga donde compró las ligas que lleva puestas, contestó que en Alcantarilla, por lo que fue puesto a la presencia del comerciante D. Adrián, rectificando su declaración y afirmando que se las había comprado a él y tratando de justificar esta contradicción explica que un primo suyo llamado Mariano le había dicho antes del interrogatorio que si le preguntaban por las ligas que dijese que él no sabía nada. Fue preguntado por las ligas anteriores a estas y él dijo que se encontraban en su casa, y acompañado a la misma por la Guardia Civil y tras buscarlas por toda la casa no las pudo encontrar. Fue preguntado por los lugares donde estuvo la noche del robo y en este atestado solo se justifica hasta las once y media de la noche, aunque en su declaración ante el Juez lo hace hasta la una y cuarto de la madrugada, hora en que se acostó. Quedó detenido para ser puesto a disposición del Juez. Posteriormente fue interrogado su primo Mariano Nieto Cortés, de 19 años y de profesión herrero –al que posteriormente en los años 70 se le dedicaría una calle en Caravaca, Mariano Calín- el que fue preguntado que por qué le dijo a su primo que no dijera nada de las ligas si era preguntado por la Guardia Civil, contestando “que lo hizo sin intención”. La noche del robo se retiró a su casa entre las ocho y las nueve de la noche y niega haber hecho el gancho de hierro encontrado en la muralla.
Este atestado fue entregado al Juez Sr. León Pizarro el día 17, junto con el detenido Manuel Nieto Nieto y todas las herramientas, navaja, liga de caballero y un trozo de tocino envuelto en un papel, todo ello hallado en las inmediaciones de la puerta de San Lázaro.
Estas diligencias policiales debieron de comenzar a instruirse el día 15, ya que el diario La Verdad del día 16 da la noticia de que de madrugada hay dos detenidos por la Guardia Civil y cita expresamente al herrero apodado Calín.
El Sr. Juez que recibe el atestado, el detenido y las piezas que se entregan como pruebas, no practica ninguna diligencia, más que ordenar la detención e ingreso en la cárcel de Manuel para ponerlo a disposición del Juez especial y, en caso de que no se posesione en el plazo reglamentario, tomarle declaración y continuar con la instrucción.

Hasta aquí he resumido todo lo instruido por D. Andrés León Pizarro. Y creo que ha llegado el momento de hacer varias observaciones que se deben de considerar y en la que os pido que realmente deis vuestro parecer, ya que lo mismo yo tengo una idea fija que me impide ver más allá, y ya que el principal objetivo que tengo es compartir la información que aporta este sumario, para que, partiendo de lo mismo, conocer otros puntos de vista y de esa manera comparar con mis propias conclusiones. Por lo que os agradezco por anticipado vuestras intervenciones y de paso también podemos calibrar el interés que suscita este tema. Evidentemente con lo expuesto no se puede llegar aun a ninguna conclusión sobre autores, para eso se ha de avanzar todavía. Pero cosas raras hay unas cuantas. Y es inevitable el que surjan preguntas mentales que uno se va haciendo a medida que avanza en el sumario. A algunas preguntas encontraremos respuesta a medida que avanzamos, otras se quedan definitivamente y hasta el día de hoy sin ningún tipo de respuesta.

La primera cosa que me llamó la atención con respecto al sumario fue la designación de un Juez Especial. Teniendo en cuenta en primer lugar que el Juzgado de Caravaca está a cargo de un titular, es decir de un Juez de carrera, que no es natural de Caravaca y por lo tanto en este tema no se le puede imputar que tenga parcialidad, que el juzgado de Caravaca no tiene una gran acumulación de trabajo en la fecha que nos ocupa –el sumario lleva el número 14 de orden- y la media de casos penales es de uno cada tres días, y que además, nadie le ha recusado. Por otro lado la rapidez en la designación del Juez especial y la rapidez en la toma de posesión del mismo. Teniendo en cuenta la fecha del descubrimiento del robo y la fecha de la designación del Juez, se observan que apenas transcurren 48 horas, y de la toma de posesión 24 horas más. Para mí, como caravaqueño, la Cruz es algo importantísimo, es el referente cristiano que mis mayores han venerado y que por tradición familiar me han inculcado desde niño. Pero también he de reconocer que una vez que nos alejamos de Caravaca se pierde esta trascendencia. Por lo que nunca he llegado muy bien a comprender qué motivos son los que mueven a la Audiencia Territorial a adoptar esta medida. No se puede argumentar que el Juzgado está cargado de trabajo, es más, el Juzgado de Daimiel será el que sufra las consecuencias de retrasos al quedarse durante dos meses sin su titular y sin su secretario. Por otro lado los únicos que hablan y piden un Juez especial es la Junta de la Cofradía, que por cierto tardaron casi dos meses en personarse en el sumario, ya que lo hacen el 2 de abril de 1934 y pocas diligencias constan que pidiesen se practicasen en averiguación de los hechos.

Otra consideración es la actitud, cuando menos dejada, del Capellán del Santuario en lo que se refiere a la custodia de la reliquia. Se sabe que sus predecesores utilizaban un armario que estaba ubicado dentro de la casa del cura para guardar la Santísima Cruz durante la noche. También se conoce que en algún momento en que no ha habido Capellán, dos miembros de la cofradía pernoctaban en el Castillo, y así me lo contaba Teresa Rico, que siendo su padre secretario de la Cofradía en la época que fue Hermano Mayor D. Antonio López y García Melgares en varias ocasiones hubieron de custodiar durante la noche a la Cruz. Y si esto se hacía en tiempos llamados normales, las precauciones eran de extremar en tiempos, diríamos, que de agitación. Así, algún vecino declara que cuando el sacerdote se marcha de la ciudad, ellos realizaban turnos de guardia durante la noche. Es decir, que existe un temor real, que las circunstancias aconsejan tomar precauciones. Por lo que nunca he encontrado respuesta a la actitud del Capellán del Castillo.

Y otra consideración que quiero hacer es sobre las pruebas encontradas. Un agujero en el que no hay restos de ningún tipo de fibras o tejidos en el contorno, de dimensiones más que reducidas. Unas herramientas donde no existen huellas de nadie. Una navaja donde tampoco existen huellas. Un trozo de tocino envuelto en un papel. La tierra de un florero que no aparece y que a la semana aparecerá, quizá traído por los Ángeles como siglos atrás lo hicieran con la Cruz, sobre la mesa de la sacristía. Un gancho con una cuerda que no sirve para nada, y a cuyo extremo que pende ha habido la necesidad de atarle una piedra para que la cuerda quede tensada, ya que de lo contrario, la cuerda tiende por su poco peso a recobrar su posición de madeja.

De siempre me ha llamado la atención el hecho de que algunos de los vecinos mintiesen en cuanto a la hora del cierre de la muralla, pero me llama la atención más aun el hecho de que el Capellán y su hermana fuesen conocedores de esto y también mintiesen. Y esto lo veremos más adelante, ya que la información extraída del sumario, la voy dando a conocer de una manera cronológica.

También me llama la atención el conocimiento del recinto que tenía nuestro “caco”. Sabe que las llaves del Sagrario están en el armario de la sacristía e intenta forzarlo con un cuchillo viejo de cortar velas, cuando dispone de una barrena de 68 centímetros con la que hubiese sido más factible hacer saltar la cerradura. Lo mismo se dio cuenta de que si abre el armario y con las llaves abre el Sagrario hubiera dejado una indeseada pista: que el autor era conocedor de los pormenores del Santuario. De todas maneras dejó la pista.

Y, aunque hay muchas más cosas que me llaman la atención pero que aún no hemos llegado a ellas y por lo tanto ya las analizaremos, me llamó la atención el que en la declaración de los hermanos Ramírez Alonso –Capellán y hermana- hagan hincapié en la costumbre de dejar la Cruz en el Sagrario durante la noche, cuando la mayoría de la población sabía que en el interior de la casa del cura había un armario para guardar durante la noche a la Santísima Cruz. Como anécdota, aunque con resultado trágico, y para avalar esto diré que en los Sumarísimos de Urgencia números 200/1939 y 366/1939 de la Auditoria de Guerra de Murcia instruidos por el Juzgado Militar Permanente de Caravaca y que fueron dos de los tres sumarios que se instruyeron por los asesinatos ocurridos en el Castillo la noche del 1 de octubre de 1936 –también están enteros por si a alguien le interesa- se cita este armario repetidas veces ya que en él se han escondido dos personas que resultaron asesinadas después. Y volviendo a nuestro “caco” de siempre me ha llamado la atención cómo podía saber que la Cruz se encontraba en el Sagrario.

Y por último diré el que considero primer fallo y esencial en la instrucción del Sumario. ¿Por qué León Pizarro no ordena de manera inmediata y una vez personado en el Castillo la detención e incomunicación de todos, absolutamente todos, los que habitaron el recinto esa noche, hasta que hubiesen prestado la oportuna declaración, incluidos el Capellán, la hermana, la criada y hasta el de la moto? A esto siempre me he dicho que el Juez, como persona de carne y hueso, ya seguía las especulaciones y rumores que por el pueblo circulaban, y que estas estaban basadas en unos personajes que abiertamente se habían manifestado contra la religiosidad de Caravaca. Pero desde luego si hubiese adoptado esa medida no quedaría la duda mas que razonable de que algo importante se le escapó de las manos en sus propias narices. Miró hacia el lado que todos miraron en ese momento, pero desde luego el que lo planeó ya sabía con antelación hacia dónde se iban a dirigir todas las miradas.
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyVie Oct 17, 2008 12:25 am

Llegamos así al día 17 de febrero de 1934. Toma posesión el Juez especial nombrado para la instrucción del sumario por el robo de la Cruz, D. Antonio Álvarez del Manzano y García Infante, titular del Juzgado de Daimiel (Ciudad Real) y especial para este sumario, en su primera diligencia, nombra Secretario que le auxiliará en la instrucción de éste al Secretario del mismo juzgado de donde procede, D. Enrique Blázquez Aparicio. De forma inmediata se pone manos a la obra y ordena una serie de diligencias encaminadas a esclarecer los hechos. La primera de ellas es hacer una nueva inspección en el lugar de los hechos, la segunda ampliar las declaraciones de todos los que han declarado hasta ahora en el sumario. Nombra peritos a los maestros carpinteros D. Alfonso Martínez García y D. José Zarco Martínez. Se hace cargo de las piezas encontradas y del único detenido que existe hasta ese momento, Manuel Nieto, Aunque a lo largo del día quedaran algunos más detenidos e incomunicados.

Fuera del juzgado, aparece una hoja impresa en la que se anuncia una recompensa de 20.000 pesetas (que son unos treinta millones de las antiguas pesetas aproximadamente en nuestros días) para aquel que devuelva a la Santísima Cruz o dé una pista que lleve a su paradero. Tentadora recompensa en medio de una sociedad con escasos recursos incluso en las denominadas clases burguesas. Baste decir como anécdota, la cantidad de anticipos que el Ayuntamiento ha de facilitar a sus funcionarios, todos, a lo largo de esos años, así, Pepe Luelmo hubo de solicitar el día 4 de marzo de este año un anticipo de dos mensualidades para poder hacer frente a los gastos de desplazamiento con motivo de su enfermedad, el que le fue concedido presentando como fiador a su hermano Ildefonso el que solidariamente respondía al citado anticipo en caso de no devolverse por las causas que fueran. Decir también, para evitar elucubraciones, que Pepe Luelmo solicitó varios anticipos a lo largo de su etapa como funcionario municipal.

El rumor popular ha ido determinando quiénes son los autores del robo y el motivo. Y es que se significaron demasiado en manifestar su anticlericalismo. Hecho que pagarían muy caro.

Cuando el Juez recibe las piezas de convicción, estas se detallan de una manera más clara que en la primera diligencia que se practicó en el lugar de los hechos el mismo día que fue descubierto el robo. Se describe una barrena de acero de 68 cm de largo que por un extremo tiene boca natural de barrena de 3 cm de ancho y por el otro termina en punta larga y aguda en forma de lanza de 10 cm. En la primera inspección de describe como una palanqueta procedente de un eje de maquinaria. Y aquí viene otra cuestión: o en la primera diligencia se describe francamente mal o es un nuevo elemento. También se describen las siguientes piezas: Un hierro doblado en forma de gancho de 75 cm que por un extremo termina en punta aguda y por el otro en forma de anilla. Una madera de 32 cm atada al gancho en sentido horizontal con una soga de esparto delgada. Un berbiquí nuevo con la madera partida. Tres brocas nuevas para el berbiquí. Un serrucho con el mango de madera, nuevo, de 30 cm de largo de la hoja y de ancho 2 cm junto al mango y 1 mm en el extremo. Un serrucho de hoja ancha de 30 cm de largo y de ancho 8 cm junto al mango y 3 cm en el extremo. Una navaja de 18 cm con muelle y hoja de 9 cm terminada en punta con cachas de cuerno. Una liga de caballero, al parecer de seda, en buen uso, color café con cuadraditos verdes. Un trozo pequeño de tocino envuelto en un papel. Una cuerda de cáñamo de 9,5 metros de largo y otra cuerda o cordón de los que se utilizan en tapicería, de color rojo, de 2,3 metros de largo y del mismo grueso ambas, aproximadamente como las de persiana.

También en este día se presentan y se ponen a disposición del Juez los Agentes de Policía de la Jefatura Superior de Murcia, Sres. Valverde y Ros, los que inmediatamente se ponen a realizar las pesquisas correspondientes.

La Guardia Civil, que continua de forma incansable con sus pesquisas, ha determinado que algunos de los testigos que han declarado han mentido en cuanto a lo que se refiere la hora del cierre de la puerta de la muralla, tan solo necesitan encontrar a alguien que hubiese visto fuera del Castillo y a esas horas a alguno de ellos. Al parecer, y según el atestado, se presenta de forma voluntaria en el cuartel Juan Martínez Guillén, de 17 años, y manifiesta que sobre las diez menos veinte de la noche del día 13, martes de carnaval, vio en el kiosco situado al lado del mercado a Carmen Fernández Medina, Socorrica, con una llave grande en la mano y que le preguntó que si era la del Castillo, y que ella le contestó que sí y que tenía permiso para estar fuera del recinto a esa hora. Que sobre la misma hora vio a Salvador Martínez García, Pachín, el que al día siguiente y una vez conocida la noticia del robo, le dijo que no comentara en parte alguna que le había visto a esa hora, puesto que él había declarado que a las ocho y media se había recogido en su domicilio dentro del Castillo. De forma inmediata son conducidos al cuartel Carmen, Salvador y José García (El custodio de la llave de la muralla por delegación del Capellán). Carmen mantiene ante la Guardia Civil y en presencia del testigo que cerró la puerta a las ocho y media. Salvador al principio mantiene lo mismo pero cuando es puesto en presencia del testigo rectifica y dice que regresaron al Castillo él, su madre y Carmen sobre las nueve y media y que José García era conocedor de ello. Por último José García se mantiene en la hora de las ocho y media y que la llave estuvo en su poder desde dicha hora hasta las seis y media en la que se la entregó a la “Pachina”. Con todas estas contradicciones son detenidos y a la una de la tarde son entregados al Juez, que confirma su detención e incomunicación.

A las dos de la tarde se constituye el Juzgado en el Castillo y se procede a una nueva inspección ocular del lugar, descripción que es prácticamente igual a la efectuada por el Sr. León Pizarro. Además se comprueba la imposibilidad de lanzar el gancho y la cuerda desde abajo y se detalla bastante bien. Se ve la posibilidad de subir trepando por el contrafuerte de la muralla y que es posible, pero en modo alguno bajar utilizando la cuerda por la escasa consistencia de esta, pero también se detalla que no existe el menor indicio de que por allí haya trepado nadie. Se hace constar la sospecha del Juez de que el gancho ha sido colocado desde arriba, para salvar la responsabilidad de alguno de los que habitan dentro del Castillo y complicado en el robo, y entiende que los ladrones han entrado y salido por la puerta. También se hace un croquis del Castillo donde se aprecia la posibilidad de que efectivamente no oyesen ningún ruido desde las casas del interior de los que se produjeron al hacer el agujero y que el Juez comprobó. En este croquis se aprecia la situación de todas las viviendas con relación a la puerta de San Lázaro.

Los vecinos de Caravaca que el día 15 estuvieron en Murcia a llevar su protesta ante las primeras Autoridades provinciales han especulado con los comentarios que hay en la ciudad sobre los autores. Alguien hace referencia a la merienda que el pasado día 11, domingo, se celebró en casa de Pepe Luelmo, así como la forma tan original de despedir a los invitados en la puerta de su casa blasfemando a voz en grito contra la Cruz, y a pesar de que quien lo comenta pide la máxima reserva, quien lo oye le falta tiempo nada más llegar a Caravaca para ponerlo en conocimiento de la Guardia Civil. Y estos, el mismo día 16, que es el día que tienen conocimiento del hecho de forma oficial, se ponen a trabajar en una nueva pista, que como resultado tendrá la citación de Pepe Luelmo y de los que merendaron para la tarde del día en que nos encontramos, 17 de febrero.

En el Juzgado presta declaración ante el Juez Manuel Nieto Nieto, que se afirma en lo declarado ante la Guardia Civil el pasado día 15. Dice que su primo Mariano le dijo a la entrada del cuartel, y en presencia de varios guardias, que no hablase nada de las ligas, y que las viejas tienen que estar en su domicilio a pesar de que no las encontró cuando le acompañó el teniente de la Guardia Civil. Desde luego reconstruye todos sus pasos y con testigos en la tarde / noche del martes de carnaval. Así, dijo que cenó en su casa a las ocho y que después, en compañía de Ramón Redondo, que ambos eran vecinos y domiciliados en la calle de la primera Traviesa, se fueron al Casino, donde estuvieron hasta las once, hora en que se fueron a la plaza a ver las máscaras, hasta las doce y cuarto, hora en la que se marcharon hasta la corredera –Glorieta- y se separaron, marchándose Ramón a su casa y él al baile que había en la taberna de Faralá en donde habló con Ramón “Rabogato” y Ana María “la Balína”, que a los cinco minutos se fue a su casa donde le vio entrar su vecino Ramón y que se acostó. Que no tomó parte en el robo ni tiene sospechas de nadie. Le fueron mostradas la liga y la navaja y no sabe a quien pertenece.

Y volviendo a lo acontecido el día anterior en el cuartel de la Guardia Civil, se presentó José Navarro de 41 años y de profesión alpargatero, el que dio cuenta de una conversación oída el día anterior en Murcia, y que aunque le fue pedida la mayor reserva y le hicieron prometer que guardaría el secreto, cree su deber ponerlo en conocimiento de la Autoridad. Que él día anterior estuvo en Murcia en compañía de “Perrín”, “Doña Paca”, “Juan Pimiento” y un Guarda de los Marsilla, que se encontraron allí con Manuel Rivero, que es viajante, y les contó, previo juramento de que guardarían el secreto, que...
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyVie Oct 17, 2008 12:55 am

[img]El robo el 14 de febrero de 1934 Folio_19[/img]

Folio 50 r del sumario 14/1939. Croquis del castillo donde se señalan las viviendas, el lugar donde se encontró la cuerda, las distintas dependencias del castillo, etc.
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyVie Oct 24, 2008 12:08 am

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...el pasado domingo, día 11, se reunieron a merendar en casa de Pepe Luelmo, y que a la merienda asistieron, además del anfitrión, Adolfo “el Colorao” y Rabadán el fontanero. Y que después de merendar les dijo Luelmo a los otros que iban a subir al Castillo a bajarse arrastrando a la Cruz, además de blasfemar. Llamados a declarar los acompañantes del viaje a Murcia, todos ratificaron esto, además de la promesa que hicieron de no decir nada sobre el particular, pero que creen su deber como caravaqueños que no deben callar hechos de esta naturaleza. Y con este precedente, Adolfo Guirao declara ante la Guardia Civil ese mismo día y a las cuatro de la tarde. El Oficial de la Benemérita le pidió que relatara cuanto hizo y domicilios que visitó desde las doce horas del día 13 hasta la una del día siguiente, comenzó su relato manifestando que sobre esa hora se encontraba comiendo en su casa, de donde salió aproximadamente a las dos y fue la Ayuntamiento a nombrar servicio de vigilancia siguiendo instrucciones del Alcalde. Que hasta las ocho de la noche estuvo vigilando el servicio por la calle Mayor y por la Plaza, tomó algún café, y sobre las ocho se marchó de nuevo a su casa a cenar volviendo sobre las nueve al Ayuntamiento a nombrar servicio de noche, y puesto que era martes de carnaval estuvo de vigilancia por los bares y cafés, ya que había bailes en varios de ellos hasta las dos de la madrugada, hora en la que se marchaba a su casa a dormir cuando se encontró con Paco Playera, Vicente Navarro Mora y Diego Cortés, que le invitaron a marchar a Cehegín al Baile del Casino, hasta las cinco de la madrugada, hora en la que regresaron a Caravaca y hasta las ocho estuvo en el mercado de abastos. Sobre las siete de la mañana se encontró con Pepe Luelmo que le invitó a buñuelos y una hora después se marchó a su casa a dormir. Que sobre las once de la mañana le despertó su esposa con la noticia de que había sido robada la Santa Cruz, por lo que de forma apresurada se marchó al Ayuntamiento y no encontrando al Alcalde se subió al Castillo. En otro interrogatorio llevado a cabo el mismo día confirma la merienda en casa de Pepe Luelmo, pero sin recordar si fue el domingo, el lunes o el martes, aunque descarta con seguridad el martes. Quedó detenido para ser puesto a disposición Judicial.

A continuación declara José de Luelmo Asensio, al que le piden que relate lo mismo que al anterior. Que poco después de las doce de la mañana del día 13 se fue a su domicilio a comer, en donde estuvo hasta las cuatro de la tarde, hora en la que salió de su domicilio junto a su esposa, ésta que se marchó a casa de sus suegros y él al bar Los Yemas, y unos ratos en el citado bar y otros paseando por la plaza, estuvo hasta las nueve de la noche, hora en la que se marchó a casa de su suegra donde cenó en compañía de su esposa. A las once de la noche se marchó de nuevo al bar Los Yemas donde permaneció hasta las tres de la madrugada, que al salir a la plaza se encontró con Alejandro Ansón, dueño de un coche de punto, con el que estuvo paseando por la plaza. Sobre las cuatro menos cuarto, alguien que no recuerda, le invitó a entrar al club Taurino donde tomaron unas copas de coñac invitados por el hijo de Romera. Sobre las cinco de la madrugada salió con Francisco el Panocho y Joaquín Chiquitilla, este último camarero del bar Los Yemas, a la casa del Linero a la Plaza Nueva ya que había fallecido, donde entraron el declarante y Joaquín, no haciéndolo el Panocho “quizá por supersticioso”. Media hora más tarde salió en compañía del hijo de Azorín y fueron al bar el Metro, adonde llegaron al empezar a clarear, tomó una manzanilla y en compañía de este se marchó a la Plaza. En ella se detuvo un automóvil del que bajaron Adolfo Guirao Álvarez, Vicente Navarro Mora y Diego Cortés y por invitación de Adolfo Guirao fueron de nuevo los cinco al bar el Metro a tomar otra manzanilla. A la salida se separó del grupo Vicente Navarro Mora y los demás, por invitación de Diego Cortés, fueron a la plaza de abastos a comerse unas chuletas, lo que no pudieron hacer porque los puestos estaban aún cerrados. En ese momento se marcharon Adolfo Guirao y Diego Cortes, permaneciendo él con el hijo de Azorín y que esperaron en la tienda del “Cuco” a que abrieran los establecimientos de la plaza, donde, una vez abiertos, compraron unas bogas que se comieron asadas en la taberna de Ortega. Que sobre las nueve de la mañana se separó del hijo de Azorín y se marchó al Ayuntamiento en donde se recibió por teléfono la noticia del robo, marchándose a avisar a su hermano Miguel –Alcalde de Caravaca- y que juntos subieron al Castillo. Preguntado expresamente de si ha omitido algo en su declaración expresa que ni ha omitido ni añadido nada sobre lo que le era preguntado. En una nueva comparecencia y refiriéndose a la merienda a la que tanta alusión se ha hecho, dijo: “Que tiene que manifestar, sin más remedio, que, efectivamente, volvió a su domicilio, donde estuvieron merendando el Inspector (Adolfo Guirao), Antonio Rabadán y otro que ignora su nombre apodado “Pasamontes”, en la misma comparecencia agrega: “que no recuerda si la merienda fue el lunes o el martes”. Desde luego discrepan los testigos en cuanto a la fecha de la merienda y los asistentes a la misma, claro que cabe la posibilidad de que hubiese dos meriendas y con distintos comensales. En otra nueva comparecencia el mismo día, fue preguntado por quién porta la llave en su casa cuando no están ni él ni su señora, a lo que contesta que normalmente la llave la lleva su señora, excepto el lunes de carnaval “por tener que volver a coger unas cosas de la cocina”.

El asunto de la merienda, y es que nunca he llegado a entender la fijación de todos por la misma, aunque tal y como veremos, desde luego si dieron cuenta de todo lo que pusieron sobre la mesa, sobre todo en caldos de los que da la cepa, es para que ninguno se acordase ni de por donde se entraba.

Declaró ante la Guardia Civil Nicolasa Buendía Nadal, de 30 años, casada con Manuel Rivero, con domicilio en Canalejas 7 –qué curioso, allí habitan los abuelos de mis hijos ahora- y que está situado frente al de José de Luelmo, que en la tarde del trece de febrero último estaba junto a la ventana que da a la calle en compañía de su madre, Ana María, y su hermana, Isabel, y vio entrar en su domicilio a José de Luelmo acompañado de Perico “Calamidad” –recuerdo: el mozo de los recados, algo retrasado mental, de la taberna de Adolfo Guerrero- con una bombona de vino, al Inspector de los Municipales, a Rabadán el fontanero, a Pasamontes con un pan debajo del brazo, a otro que no conoce con otra bombona de vino y a un tal Capote. Después de la ocho de la noche vieron salir al Fontanero y a Capote, ignorando a que hora salieron los demás. Todo esto fue confirmado por Ana María y por Isabel.

Por otro lado, Dolores Bolt Dorado, se presenta esa tarde del 17 ante la Guardia Civil de forma espontánea y manifiesta que durante el día anterior fue a visitarla una muchacha que se llama Isabel, que fue criada suya y que en la actualidad trabaja en la casa de Miguel de Luelmo, que al estar viudo vive en compañía de su padre. Que preguntada por ella sobre qué opinaban sus señores del robo de la Cruz le dijo que todos ellos estaban muy disgustados. Y que también le dijo que sobre las seis o siete de la mañana del día anterior –16 de febrero- el Inspector de la Policía Municipal mandó un recado urgente al Alcalde: “que si no iba él, que él solo no iba, que tenía miedo”. Que la que declara entiende que este estado de alarma del Inspector puede ser debido a no tener la conciencia tranquila, lo que justifica esta declaración a efectos de la justicia. Que luego la frase es cambiada por la declarante cuando comparece ante el Juez en el sentido de que no dijo “ir solo”, si no “estar solo con los Municipales en el Ayuntamiento”. Lo que por otro lado sería bastante lógico que enviara este recado al Alcalde, ya que los ánimos de la población están muy exaltados. Esta declaración en realidad es una muestra de que cualquier ciudadano hacía sus propias elucubraciones a partir de cualquier frase escuchada o comentario o incluso actitud o gesto y rápidamente se ponía en conocimiento de la Autoridad. Existe otra denuncia, y en este caso omitiré nombres, en la que un vecino denuncia a dos conocidos que estaban hablando y callaron cuando él llegó, por lo que entendía que estos sabían algo que él ignoraba. La obviedad es manifiesta pero otra cosa es que se tratase de algo relacionado con el robo. Hay bastantes aportaciones de este tipo. Y lo que ocurre en el fondo es que nada está claro, que hay algo que no termina de encajar en esta historia. Algo está fuera de lugar y eso se empieza a percibir.

Continuando con las comparecencias ante la Guardia Civil relacionadas con la merienda, que a estas alturas debía de ser tan famosa como las bodas de Camacho, prestó declaración Angel Rabadán Nevado, de 36 años y fontanero del Ayuntamiento, al que se le pidió, como a los anteriores, que relatara los domicilios que visitó y cuanto hizo desde las doce horas del día 13 hasta la una del siguiente día. Que entre las doce y la una se marchó a su domicilio a comer, donde permaneció dos horas, saliendo sobre las tres hasta el bar Los Yemas y que entre este bar y la plaza estuvo hasta las ocho de la noche, hora en la que se marchó a su casa a cenar y que ya no salió hasta las ocho de la mañana del siguiente día para ir a su trabajo al Ayuntamiento, que cuando se recibió la noticia del robo por teléfono subió al Castillo con José Luelmo y otros.

Cristóbal Sánchez Pérez, Pasamontes, de 34 años, jornalero. Contestando a la misma pregunta que le efectúan a los anteriores manifestó que el pasado martes de carnaval, 13 de febrero, estuvo cavando en el campo, que a la una del mediodía se marchó a su casa a comer y que sobre las dos volvió a su trabajo en la huerta, de donde regresó cuando ya había anochecido, marchando a su casa y que no volvió a salir de la misma hasta las siete de la mañana del siguiente día, hora en la que se marchó a cavar al mismo sitio. Preguntado expresamente si la tarde del martes estuvo merendando en casa de Pepe Luelmo, lo niega. Y preguntado si estuvo merendando en la citada casa alguna otra tarde, manifestó que estuvo merendando en esa casa el pasado domingo día 11 en compañía de Adolfo Guirao, Rabadán el fontanero y el propio José de Luelmo. Fue detenido por la Guardia Civil para ser puesto a disposición judicial.


Última edición por Alfonso Pozo el Jue Oct 30, 2008 1:55 am, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyJue Oct 30, 2008 1:43 am

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A las 11 de la noche del día 17 de febrero se ponen a disposición del Juez los detenidos Adolfo Guirao, José de Luelmo, Angel Rabadán y Cristóbal Sánchez Pérez, así como del correspondiente atestado instruido a todos ellos por la Guardia Civil. El Juez confirma la detención y dispone que permanezcan incomunicados.

Al día siguiente, domingo 18 de febrero, se presentan ante el Juez y se ponen a su disposición para trabajar en el caso tres nuevos Agentes de Policía enviados por la Dirección General de Seguridad y pertenecientes a la Primera División de Investigación Criminal de Madrid, y que son los Sres. Sánchez Isaria, Fernández Montiel y Franco Ramos.

Este mismo día, y a las once de la mañana se celebra sesión en el Ayuntamiento. Preside el Alcalde D. Miguel de Luelmo Asensio y concurren los Concejales D. Fernando Navarro Guerrero, D. Prudencio Manero Bottino, D. Lázaro Vázquez Zamora, D. Felipe Caparrós Teruel, D. Mateo Caballero Pérez, D. José María Martínez Sánchez, D. Antonio López Gonzalo, D. Emilio Sáez López, D. Rafael Toledo Lacarta y D. Juan Pérez Navarro. Cuya acta, redactada y certificada por el Secretario del Ayuntamiento D. Leovigildo Sánchez Olmo, paso a reproducir íntegramente por lo escueta y contundente:

“Sesión del día 18 de febrero de 1934, supletoria de la ordinaria del 16 del mismo. En la ciudad de Caravaca, a diez y ocho de febrero de mil novecientos treinta y cuatro, siendo las once, bajo la presidencia del señor Alcalde don Miguel de Luelmo Asensio y con asistencia de los Concejales anotados al margen, se constituyó el Ayuntamiento en esta Casa Consistorial, previa convocatoria, al objeto de celebrar sesión supletoria de la ordinaria del día diez y seis del actual, que no tuvo lugar por falta de número.
Al comenzar la sesión, el señor López Gonzalo presentó la proposición siguiente: Señores Concejales: el robo de la Cruz de Caravaca llevado a cabo en la noche del 13 al 14 del actual ha conmocionado a España entera; los cientos de cartas y telegramas de condolencia que se reciben lo acreditan cumplidamente. Caravaca, que sufre esta desgracia y esta vergüenza, ha regado con lágrimas su dolor y espera anhelante poder recuperar tan preciada reliquia que constituye toda y su única tradición e historia. Como caravaqueños y como representantes que somos de nuestros conciudadanos, hemos de reflejar sus sentimientos y hemos de sentir con ellos; y a tal objeto, el Concejal que suscribe, tiene el honor de dirigirse a sus compañeros, proponiéndoles se tomen los siguientes acuerdos:
Primero: que conste en acta el sentimiento de la Corporación por este hecho, que supone el mayor ultraje que puede inferirse a los sentimientos de Caravaca.
Segundo: Que el Ayuntamiento se muestre parte en el sumario que con tal motivo se instruya cuando por la autoridad judicial se le ofrezca a tal objeto y
Tercero: Que tomados todos tales acuerdos se levante la sesión.
El señor presidente manifestó que hacía suya también la proposición del señor López Gonzalo, puesto que traía el propósito de haberla presentado él mismo.
Todos los Concejales presentes se adhirieron también a la misma proposición y por unanimidad se adoptaron los tres acuerdos que comprende; y además el de conceder las facultades que sean precisas al Alcalde don Miguel de Luelmo Asensio y al síndico don Antonio Caro Alfocea para otorgar poderes a Procuradores, haciendo expresamente en el Alcalde la delegación que por la ley le está conferida para su ejecución.
Con lo que se levantó la sesión siendo las once horas y diez minutos; de todo lo que, como Secretario, certifico”.

Continuando con lo acontecido, en el juzgado, y a pesar de ser domingo, se trabaja de manera incansable para tratar de esclarecer lo acontecido. Declara por segunda vez el Capellán del Castillo, D. Ildefonso, que viene a ratificarse en todo lo declarado ante el Sr. León Pizarro. Así en esta declaración no aporta ningún elemento nuevo que no se haya dicho. También declara el comerciante de Caravaca D. Adrián López-Egea Fernández relacionada con la compra llevada a cabo en su establecimiento del par de ligas que adquirió Manuel Nieto, el que tampoco aporta ningún elemento que no se haya referido. Los peritos carpinteros D. Alfonso Martínez García y D. José Zarco Martínez informan sobre el agujero realizado en la puerta de San Lázaro y manifiestan que este ha sido realizado por persona poco experta en la materia y que estiman que se ha invertido un tiempo aproximado de dos horas en su ejecución. Es decir, que tampoco aportan ningún elemento que sea nuevo.

Declaran Ramón Martínez Martínez (Ramón Redondo), Esteban Salazar Sánchez (Esteban Valera), Blas Martínez Rodríguez, Juan Manuel Tudela Ruiz (Faralá), Ramón Toral Fernández (Ramón Rabogato) y Ana María Burruezo Verdejo (Ana María la Balina). Todos ellos fueron citados como testigos por Manuel Nieto Nieto (a) Calín quienes vienen a confirmar lo declarado por éste en cuanto a las horas que citó donde estuvo y con quien lo hizo. Con lo cual la coartada de Manuel está plenamente demostrada con estos testimonios. También se le toma declaración nuevamente a su primo Mariano Nieto Cortés sobre el asunto de las ligas y por qué le dijo a su primo que si le preguntaban por las mismas dijese que no sabía nada, tampoco en esta declaración se aporta ninguna afirmación que no se haya referido anteriormente.

Vuelven a declarar los implicados en el cierre de la puerta de la muralla y así Carmen Fernández Medina (La Socorrica), rectificó sus anteriores declaraciones en cuanto a la hora del cierre de la muralla, tal como había afirmado Juan Martínez Guillén, de que estuvo en el quiosco de la plaza de abastos y la puerta de la muralla se cerró sobre las diez de la noche. Salvador Martínez García (Pachín) y José García Pastor (Quico el Perdigón) declaran también sobre la hora del cierre de la puerta y reconocen que se cerró a las diez de la noche. Después nos vamos a detener en esto y vamos a tratar de reconstruir lo ocurrido.

Por último, en este domingo día 18 de febrero de 1934, declararon ante el Sr. Álvarez del Manzano los detenidos Adolfo Guirao Álvarez (Colorao), José de Luelmo Asensio y Cristóbal Sánchez Pérez (Pasamontes). Los que de forma individual ratificaron lo declarado ante la Guardia Civil sin aportar ningún elemento nuevo.

Bien, y volviendo a la hora del cierre de la puerta de la muralla, vamos a reconstruir lo ocurrido esa noche con los testimonios de todos los implicados y las dudas que se plantean. Carmen García Guerrero “la Pachina” tiene un puesto de churros en la plaza de abastos, esa noche, martes de carnaval, es una noche en la que ha de trabajar para confeccionar las ricas “tortas fritas” y vender las mismas al numeroso público que tiene tomada la calle por la celebración del carnaval, ha pedido permiso al Capellán para regresar un poco más tarde de la hora del cierre ya que esa noche puede tener un ingreso extra por la venta de las citadas tortas fritas, el que no le ha mostrado inconveniente alguno, tan solo le dice que se ponga de acuerdo con las personas que tienen que cerrar la puerta. Cuando Carmen “la Socorrica” va a recoger la llave a casa de José para cerrar la muralla a eso de las ocho y media, este le informa de que “la Pachina” se encuentra en el puesto de la plaza de abastos y que va a regresar más tarde, por lo que Carmen “la Socorrica” toma la llave y se traslada hasta la plaza. El Castillo permanece abierto hasta que regresan sobre las diez, Carmen “la Pachina”, su hijo Salvador y Carmen “la Socorrica”. Cerrando la puerta de la muralla y entregando la llave a José García Pastor. Es decir, que la puerta de la muralla permanece cerrada desde las diez de la noche hasta las seis de la mañana, que es cuando avisan a “Pachin” de la muerte de su tío dando grandes voces desde fuera y golpeando la puerta, lo que fue oído por varios de los vecinos. También se ha de añadir que la puerta tan solo se puede abrir y cerrar desde dentro.

Y aquí viene una de las cuestiones que plantee hace un tiempo: ¿Por qué se oculta este dato y se miente en las primeras declaraciones de todos? Al menos siete personas conocían esta circunstancia, el primero el Capellán, le sigue su hermana, le sigue José García, le sigue su esposa, le sigue Carmen “la Socorrica” y por último Pachín y su madre. Ninguno de ellos lo cita en sus primeras declaraciones a pesar de que se hace hincapié en la hora del cierre de la puerta. Evidentemente hay una cosa que está muy clara: se ha querido ocultar esa hora, pero la siguiente cuestión que surge es ¿por qué?. Luego hay otra obviedad al respecto y es que los siete se han puesto de acuerdo al principio para determinar la hora que se ha de declarar del cierre de la puerta. Y ninguno de los siete hace mención a algo tan nimio y justificable de que la puerta se ha cerrado una hora y media más tarde por el motivo que se ha dicho. Y aquí es donde empiezan a no encajar las cosas. ¿Por qué el Capellán se presta a ocultar la hora real del cierre? ¿Por qué el Capellán no hace mención a que le ha dado permiso a Carmen “la Pachina” para volver más tarde y el motivo de tal autorización?. Si realmente Carmen “la Socorrica” está implicada en el robo ¿cómo se hace ver en medio de la plaza esa noche que además está llena de gente? ¿Cómo se hace ostentación de la llave en público? ¿Cómo ante un hecho tan grave los vecinos se prestan a mentir en algo tan importante como la hora del cierre de la puerta? ¿Alguien les informó a este respecto? ¿Tendrían amenazas debido a su carente cultura?. Os puedo asegurar que todas estas preguntas no se le pasan por alto a los Agentes de Policía ni a la Guardia Civil.
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Alfonso Pozo
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyDom Nov 02, 2008 2:37 am

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En este mismo día 18 de febrero se ha recibido una extraña carta anónima en el Juzgado de Caravaca, mecanografiada en una cuartilla, en tinta de color rojo, y que ha debido de hacerse en una maquina de escribir en bastante mal estado y escrita por una persona que no parece ser experta en mecanografía. La verdad es que cuesta bastante leer el texto, pero en él se dice que el autor del robo es Pedro José “el Gafas”, que al ser una persona poco corpulenta cabe por el agujero realizado en la puerta de San Lázaro y que además de pequeño –en el anónimo se dice de chico- fue monaguillo en el Castillo y que en la actualidad es “asiduo de iglesias y sacristías” por lo que conoce perfectamente por dentro el Santuario con todas las dependencias del Castillo. En principio se deja este anónimo sobre la mesa a pesar de que desde el Juzgado se da cuenta a la policía sobre el mismo y se dispone que discretamente se realicen averiguaciones sobre esto. Cualquier pista que aparece, por descabellada que pudiera ser, no se descarta, con lo que viene a demostrarse que la investigación policial y la labor judicial en este periodo fueron buenas.
Nos encontramos en el lunes 19 de febrero de 1934. Por la mañana declaran ante el Sr. Álvarez del Manzano las señoras Nicolasa e Isabel Buendía Nadal y la madre de estas Ana María Nadal Gil. En la declaración de las tres manifiestan que la merienda en casa de Pepe Luelmo fue el martes día 13. Aquí hemos de tener en cuenta que el primero que facilitó el dato de la merienda fue el esposo de una de las hermanas Buendía y cuando les facilitó este dato a los amigos que se encontró en Murcia les dijo que había sido el domingo día 11, lo que todos manifestaron ante la Guardia Civil, siendo los únicos que dudaron los acusados hasta el momento, que no precisaban si fue el domingo 11 o el lunes 12.
Francisco Martínez García “el Panocho”, declaró que vio a Pepe Luelmo en la plaza en compañía de otros y que sólo estuvo con él unos momentos.
Vicente Navarro Mora declara que al volver de Cehegín con Adolfo Guirao y con Diego Cortés, sobre las cinco de la madrugada del día 14, vieron a Pepe Luelmo paseando en la plaza con “el Panocho”.
Diego Sánchez-Cortés Martínez, conocido popularmente como Diego Cortés, que era pianista y compositor y que con el tiempo lo sería de la popular cupletista Rocío Jurado al principio de la carrera de esta, viene a declarar prácticamente lo mismo que Vicente Navarro Mora.
Isabel García Marín, que era la criada del Alcalde D. Miguel de Luelmo, y que fue citada en una declaración anterior que efectuó Dª Dolores Bolt Dorado, declara ante el Juez que efectivamente estuvo visitando a Dª Dolores pero que no hablaron en ningún momento del robo de la Santa Cruz, cosa extraña por otro lado, si tenemos en cuenta que era el tema de conversación de todo el mundo en la ciudad de la Cruz.
El Sr. Álvarez del Manzano nombra peritos tasadores para valorar el relicario a los maestros joyeros de Caravaca D. Amador Martínez Lozano y D. Antonio Carrión Conesa, este último primer joyero de la saga de Antonio Ros, que procedente de Cartagena se estableció en Caravaca. Los peritos joyeros emiten un informe suscrito por ambos, referente al valor del relicario que ha desaparecido, en él se dice, con todas las reservas, por no poder precisarlo, ya que no lo tienen presente, que su valor está entre las 12.000 y las 15.000 pesetas. En este día declara D. Antonio Martínez-Carrasco Blanc, Hermano Mayor de la Cofradía de la Santísima Cruz, el que es interrogado sobre el valor del relicario y que manifestó que unos años atrás, y con motivo de una reparación y reposición de alguna de las piedras preciosas que lo engalanan, se llevó al taller de D. José Gascón, joyero de Murcia, y que interesándose por el valor material del mismo, este fue valorado por dicho señor en 12.500 pesetas. Como se ve el valor del relicario se cifra por varios entre 12.000 y 15.000 pesetas de las de entonces, que vendrían a ser entre unos 18 y 22,5 millones de pesetas de las de nuestros días, eso sí, sin convertir a euros. También declara como perito José Soler López, “Llanas”, carpintero de 27 años y con domicilio en la calle de la Republica –actual calle de Alfonso Zamora y que antes de la proclamación de la Republica se llamó de Alfonso XIII- y que más tarde sería Alcalde de Caravaca en sustitución de Miguel de Luelmo cuando éste último fue nombrado por el Gobierno de la Republica Gobernador Civil de Huelva, en su declaración pericial manifestó que el agujero de la puerta de San Lázaro fue realizado por persona completamente inexperta en la materia de carpintería.
La Guardia Civil y la policía trabajan, entre otras hipótesis, con la posibilidad de que algún forastero haya sido el autor o inductor del robo, como en un primer momento se piensa en el carácter político del tema, se hace una exhaustiva investigación sobre personas que viven fuera de Caravaca y que en los últimos días han visitado la ciudad, sobre todo de personas simpatizantes de la izquierda. Como resultado de esto declara D. Santiago Ramón Sánchez García, sacerdote y coadjutor de la Parroquia del Salvador y relacionado con personas venidas de fuera de Caravaca por si pudieran estar implicadas en el asunto, manifiesta que el pasado día 12 de febrero le visitó un individuo llamado Miguel Pons que está separado de su mujer y que le solicitó su mediación como sacerdote para poder ver a sus hijos y aporta además que de este señor sabe que tiene ideas izquierdistas y que estuvo en el bar Los Yemas con el “Cojo Topera” y otros de su misma ideología. Como resultado de esta manifestación el Sr. Juez cita para el día siguiente a Salvador Reina Martínez, aludido en la declaración anterior como “Cojo Topera”.
También en este mismo día, el Sr. Juez dicta el primer auto de procesamiento que consta en el sumario y lo hace sobre Manuel Nieto Nieto, Calín, ordenando prisión sin fianza, y determinando como cuantía para cubrir las responsabilidades por daños la cantidad de 15.000 pesetas.
En la calle se siguen las idas y venidas del Juzgado, los ciudadanos de Caravaca especulan con los autores del robo y aparecen dos comentarios: los de izquierdas acusan a los de derechas y los de derechas acusan a los de izquierdas, con lo que resulta que la opinión general es que se trata de un robo de tipo político. La prensa ha ido dando cumplida cuenta del suceso, aunque no de la instrucción del sumario por estar decretado el secreto del mismo, y la verdad es que el caso ha llegado a los cuatro puntos cardinales del país. Quizá la repercusión ha sobrepasado los limites calculados por el ideólogo de tan maquiavélico plan, quizá la respuesta social también ha rebasado dichos limites con lo que la marcha atrás cada día se hace menos posible.
El martes día 20 de febrero declara Salvador Reina Martínez, aludido por el presbítero D. Santiago Ramón en su comparecencia. Manifiesta que conoce a Manuel Pons y que con motivo de encontrarse en Caravaca le saludó en el bar Los Yemas. Alguien se preguntará –yo lo he hecho- que relación tiene Salvador Reina o Manuel Pons con este tema. Por eso quiero hacer en este punto otra consideración mía. No tienen ninguna relación con el caso. Aquí cabe preguntarse como un sacerdote se atreve a implicar, aunque sea de forma velada, a alguien por el solo hecho de que pertenecen a determinada ideología, en este caso de izquierdas.
Alejo Pérez Rodríguez, conserje del club Taurino de Caravaca, manifiesta que en la madrugada del día 14 entraron en el citado club Pepe Luelmo y el Panocho. También en este día declara Antonio Rabadán Nevado –que sería el último Alcalde de la II Republica en Caravaca- y niega que estuviera merendando en los días anteriores al robo en casa de Pepe Luelmo. Declara que es posible que le confundieran con su hermano Angel el fontanero del Ayuntamiento. Pedro López Lozano, conocido popularmente por Perico Calamidad, declara en este día y manifiesta que él no ha merendado jamás en casa de Pepe Luelmo, pero que recuerda que le llevó una bombona de vino hace unas dos semanas. Recuerdo que ya cité a Perico Calamidad y dije de él que era el mozo de los recados de la taberna de Adolfo Guerrero, que estaba situada en la calle Nueva y que este hombre era algo retrasado mental.
Martín Navarro López, fabricante de alpargatas, de 49 años y con domicilio en la calle Atienza 3, de forma espontánea y voluntaria se presenta ante el Juez y se declara autor del anónimo que se recibió en el Juzgado el día 18 y que he hecho mención al principio de esta intervención. En esta declaración insiste en su acusación contra Pedro José “El Gafas”, acusación que sostiene y deduce por una conversación mantenida con Pedro José días antes del robo y con motivo de encontrarse ambos en el duelo de la madre de Adelino, Pedro José le estuvo diciendo que...
Saludos.
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyDom Nov 02, 2008 3:36 pm

El robo el 14 de febrero de 1934 Folio_20

Anónimo que aparece en el folio 79 r del sumario 14/1934 sobre robo sacrílego

Transcripción del folio 79:


Sr. con el debido respeto que su digna caballerosidad me merece descontando la cantidad de autoridad que pesa sobre su persona me dirijo en demanda para ver si de una vez se puede esclarecer éste asunto que tan nervioso nos pone.

En fechas muy recientes tuve el gusto de consultar con un señor de esta para recriminar varias aclaraciones hechas por otro este señor que verdaderamente se me presentó indignado de estar castigado por la evolución de la política que nos gobierna tuvo el atrevimiento de confesarme casi a las claras lo que en estos días nos acongoja yo que en su principio no le creí y que en este momento lo creo todo por ser persona adecuada para ello no por el lucro de nuestra Cruz sino al contrario porque llegue el día en que sea ensalzada y no abandonada y que exista una represión para que no se repita la odiosa merienda de San Lázaro manifiesto que no haciéndome responsable de sus consecuencias pero si deseando se acaben las lagrimas de mi madre y de mi querido pueblo doy el nombre de dicho señor el autor a mi juicio es Pedro José (4 ojos) vean la manera de seguirle desde cerca y se convencerán y en su día daré mi nombre.

Este escrito va disfrazado en todo cuanto puede por no hacerme culpable de cualquier torpeza de algún incomprensible dado a que no ha sido el hecho del robo por apoderarse de su valor material con otras miras a favor de la religión
.
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyDom Nov 16, 2008 2:20 am

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...
el pueblo de Caravaca no se merecía tener a la Santa Cruz, que el pueblo de Caravaca no se merecía tener fiestas de la Cruz, que tampoco se merecía la celebración de los misereres en los viernes de cuaresma a no ser que se hicieran con la Cruz de cartón que Pepe Luelmo y otros de su misma calaña arrastraron por las calles de la ciudad. Que la Santa Cruz debería de desaparecer como castigo a tanto agravio. Que no se pueden tolerar actos como la comida del viernes de Lázaro último en la explanada del Castillo, donde Luelmo y otros afines a sus ideas dieron buena cuenta de un suculento arroz con conejo ante las miradas escandalizadas y atónitas de los fieles que acudían en peregrinación, curiosamente como hoy se hace para recibir el Jubileo y por la misma puerta, a conmemorar la resurrección milagrosa de San Lázaro, como acto penitencial propio de la cuaresma. Que, además y visto lo ocurrido en los últimos tiempos (¿arbitrio de campanas, etc.?) la Cruz no estaba segura en el Castillo con las Autoridades de ahora (debe de referirse a las locales ya que las nacionales son una coalición de centro-derecha). Y todo esto fue manifestado, como dije anteriormente, en un duelo. Y es que hay que ver que poco a cambiado Caravaca desde entonces. Recuerdo el último duelo al que asistí en el tanatorio de nuestra ciudad, que tras manifestar las consabidas muestras de pesar a los familiares del finado, dependiendo del tema que quisieses hablar o escuchar, tan sólo con echar una ojeada por los alrededores, ya sabes a que grupo unirte, pues se habla de todo, te enteras de todo, de la vida, del milagro, de lo mal que lo hacen los que gobiernan, de lo bien que juega el delantero y hasta se rememoran los lances de algún torero de antaño y eso sin contar, que también fui testigo de la excepcionalidad, de alguien que era aficionado al cante flamenco y en medio del duelo se apuntó alguna seguidilla por lo bajo ante el estupor de los concurrentes, que no dábamos crédito a lo que veíamos. Tras esta declaración el Sr. Juez cita para el siguiente día a Pedro José “El Gafas” y determina que el denunciante esté localizado por si fuese necesario.
En este mismo día el Sr. Juez dicta un auto donde se decreta la libertad sin cargos, aunque sin perjuicio de continuar con las investigaciones, de Angel Rabadán Nevado (el fontanero del Ayuntamiento) y de Cristóbal Sánchez Pérez (Pasamontes) y es que existen testimonios más que suficientes para avalar donde estuvieron durante las horas en las que se supone que se comete el robo. Y por supuesto lo más importante y sobre todo en la época a que nos referimos: el convencimiento intimo del Sr. Juez.
También en este día se dicta una providencia del Juez ordenando se incorporen al Sumario dos informes de la Policía. El primero de ellos lo redactan los Agentes de Investigación Criminal en el que manifiestan entre otras cosas, “la total imposibilidad de que los autores del robo accediesen al interior del recinto amurallado utilizando el gancho y las cuerdas que aparecieron en la muralla”; además, “la total imposibilidad de lanzar el citado gancho desde abajo, por su peso y por el poco espacio que hay debido al plano inclinado”. También informan de que la creencia generalizada entre la población es que los autores del robo son Pepe Luelmo y Adolfo Guirao. Y este punto es muy importante porque a reglón seguido se dice que el grupo no descarta otras implicaciones y deja muy claro lo que es el rumor popular y lo que es la labor policial. También se sugiere un nuevo interrogatorio del “Guardián” de la Cruz. En definitiva, la policía no se termina de tragar la autoría de Luelmo y Guirao, no está claro, tienen coartadas consistentes, son muchos los que les han visto y en los lugares y horas que han citado, juntos y por separado y sobre todo el “castañón” que esa noche debían de llevar encima es de primera división. En el otro informe policial se da cuenta de que han sido investigados los establecimientos del ramo –supongo que serían ferreterías o similares- de las localidades de Murcia, Alcantarilla y Lorca y que en ninguno de ellos han sido adquiridas las herramientas que se utilizaron en el robo –yo añadiría que se encontraron en el lugar-. Aquí es posible que alguno se pregunte por qué se investigan los establecimientos de Alcantarilla en concreto y no los Cehegín –que también se hizo- o los de Bullas o Mula. La respuesta es sencilla. Manuel Nieto Nieto (a) Calín, tiene vínculos familiares con la citada localidad, de hecho fijará su residencia en Alcantarilla, como consta cuando es interrogado de nuevo en 1939. Sigo insistiendo en que la labor policial y judicial no dejaron cabos sueltos e investigaron y buscaron pistas que pudieran esclarecer lo ocurrido y dar con los autores.
Como ya he dicho, el informe policial manifiesta que la creencia generalizada de la población es que los autores del robo de la Santísima Cruz son José de Luelmo y Adolfo Guirao. La sociedad caravaqueña empieza a exigir respuestas a lo ocurrido, y a pesar de que todo está confuso, de que hay piezas que a la policía no le encajan, ni a la sociedad tampoco, la verdad es que las investigaciones se han centrado en estos personajes, a pesar de que se siguen otras líneas de investigación. Desde luego no encaja la conexión o relación del primer procesado, Manuel Nieto, con los demás que resultarán procesados en este día. Y así, basándose única y exclusivamente en el informe referido, el Sr. Álvarez del Manzano dicta auto de procesamiento contra José de Luelmo Asensio y Adolfo Guirao Álvarez, decretando prisión incondicional y determinando como cuantía para cubrir daños la cantidad de 5000 pesetas a cada uno de ellos. En el mismo auto son igualmente procesados por complicidad Ramona Rodríguez Azorín y Carmen García Guerrero “la Pachina” con prisión incondicional y determinando como cuantía para cubrir daños la cantidad de 3000 pesetas a cada una de ellas. Y a José García Pastor “Quico el Perdigón”, Carmen Fernández Medina “Socorrica” y Salvador Martínez García “Pachín” con prisión provisional –preventiva- eludible con una fianza de 1000 pesetas a cada uno de ellos y determinando como cuantía para cubrir daños la cantidad de 3000 pesetas a cada uno de ellos. Esto nos da una idea de que el Sr. Juez no tiene nada claro que realmente sean los autores. Si tenemos en cuenta que los daños económicos se cifran entre 12000 y 15000 pesetas, esta cuantía debe de ser repartida entre todos los procesados de la misma trama. Con una simple suma, vemos que la cuantía para cubrir los daños es, hasta ahora, de 40000 pesetas. Con lo que se demuestra que se procesan a tres tramas distintas y sin conexión entre ellas. Es decir, como popularmente se dice, el Juez no quiere meter la pata y ante tal confusión procesa todo lo que se mueve, que de levantar procesamientos siempre se está a tiempo.
Y con todo esto llegamos al miércoles 21 de febrero de 1934. Hace una semana exactamente que fue descubierta la ausencia de nuestra sagrada Patrona del lugar donde tantos siglos permaneció. Sería bueno hacer un repaso por los editoriales de algunas publicaciones, sobre todo la Verdad y el Liberal, pero como pienso que estas no deben resumirse las incluiré integras en fecha próxima, para que nos podamos dar una idea de cómo reaccionan los periodistas dependiendo de su ideología o línea editorial. Aunque no es difícil de suponer.
Comparece ante el Sr. Juez a prestar declaración Pedro José Elbal Rocamora y en la declaración le cuelgan dos alias: el Gafas y el Cuatro Ojos (espero que no se enfade ningún descendiente). Pedro José cuenta con 41 años y es maestro albañil de profesión. El Juez le pregunta sobre las acusaciones que Martín Navarro ha manifestado el día anterior contra él y sobre esto declara que es cierto que estuvo en el duelo de la madre de Adelino que debió de ser la noche del 31 de enero ó la noche del 1 de febrero y que cruzó algunas palabras con Martín Navarro que también se hallaba en el mismo lugar, pero que no comentó en modo alguno nada relacionado con la Santísima Cruz. Siguiendo con la declaración manifiesta ser persona de derechas, católico practicante que asiste con asiduidad a misa y funciones religiosas, que fue monaguillo y que considera el anónimo y la declaración de Martín Navarro como una maniobra para acusar del robo a “las derechas” por parte de “las izquierdas” de las que forma parte Martín Navarro. En vista de esta declaración y de las contradicciones entre ambos, el Sr. Juez que dispuso que Martín Navarro estuviese localizado, le manda llamar al Juzgado de manera inmediata para practicar una diligencia de careo entre los dos declarantes. Martín Navarro continúa afirmando los comentarios realizados por Pedro José Elbal en el duelo referido de que no se debían de celebrar fiestas, ni misereres, que no nos merecíamos tener a la Cruz, que además esta no estaba segura en el Castillo con la Autoridades de ahora. Pedro José niega que dijese tales comentarios y cita varios testigos que estuvieron presentes en el duelo y en la conversación en cuestión. Martín no llega a citar a ningún testigo. Desde luego en la diligencia consta que el Sr. Juez apreció que los dos comparecientes manifestaron y defendieron sus posturas con la misma firmeza, que a fin de cuentas es para lo que sirve una diligencia de careo: para determinar cual de los dos comparecientes manifiesta más firmeza y convicción en sus afirmaciones. Esta diligencia de careo me ha servido para comprobar que todos creían estar en posesión de la verdad, de ahí la firmeza en las posturas. Existen varias declaraciones de unos y de otros –políticamente izquierda y derecha- donde se acusan mutuamente del robo y exponen la misma firmeza. Expondré algún caso más y alguna rocambolesca diligencia que se practicó, ya que nada de lo actuado daba fruto. Ninguna conduce a nada y por lo que deduzco se empiezan a considerar otras posibilidades a partir del informe de la policía, donde como he dicho, se hace referencia a la creencia generalizada de la población, pero basado única y exclusivamente en el rumor popular, que en esa fecha, como hoy, no es tan difícil de manipular: basta lanzar algún comentario que interese a la población como cierto y en diversos lugares para que en cuestión de horas toda la ciudad, digamos pueblo en ese sentido, esté inundada con ese rumor que a estas alturas será considerado como cierto. Tras esta diligencia ambos quedan en libertad sin ningún tipo de cargos. El Sr. Juez, en vista del informe referido, cita a declarar al Capellán del Santuario para el próximo día 23. Y es que la policía ha pedido que se amplíen nuevos detalles de sus declaraciones.
Y saliéndonos del sumario, de los periódicos de la época y del tema del robo. Quisiera, precisamente por ser hoy 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Santísima Cruz, repetir aquí unas frases que D. Fernando Sebastián de Erice publicó en la revista de la fiestas del año 1984 y que literalmente decían:
“Yo me atrevería a rogar desde aquí a nuestro Hermano Mayor honorario, el Rey Don Juan Carlos y nuestra Reina Doña Sofía, con la sabiduría que ese nombre conlleva, que se uniesen a nuestras suplicas al Altísimo y que impetrasen las preces de Su Santidad, tan venerado en toda España, para que nuestra Cruz vuelva a su templo... No digo a nuestros corazones porque nunca ha salido de ellos. Sois jóvenes casi todos vosotros, y no podéis saber lo que se sentía al contacto de aquella Cruz... Para los viejos es un escalofrío inolvidable...”
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyLun Dic 08, 2008 12:20 am

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Ante todo pedir disculpas por el retraso en mi aportación pero es que he tenido un problema con la torre del ordenador, problema que ha sido resuelto, y para que esto no vuelva a suceder ya se han hecho las oportunas copias de seguridad. Y es que no termino yo de fiarme de toda la información enlatada en este invento que es el ordenador, de que esté disponible cuando uno quiera. Yo soy más de folios y apuntes, que aunque ocupan más espacio es más difícil que se cuelguen y cosas por el estilo. Y... bueno, siguiendo con el tema que nos ocupa estábamos en el Jueves 22 de febrero de 1934, día en el que declara el abogado y político conservador local, y que en ocasiones actuó de Juez Municipal y en otras de Juez de Primera Instancia e Instrucción de manera accidental, D. José Elbal Martínez. En esta declaración expone sus sospechas de que los autores del robo han sido José de Luelmo Asensio, Adolfo Guirao Álvarez y Luis Alcázar Martínez (en la declaración le cita como: “un guardia municipal apellidado Alcázar”) éste último, como vemos, elemento nuevo en esta historia. Todas sus sospechas se fundan en que son elementos de izquierdas, que no tienen inconveniente en manifestar su anticlericalismo y ridiculizar todo lo que a culto e iglesia se refiere y que además Luelmo siempre se ha distinguido por su odio hacia la Santísima Cruz, en la que en más de una ocasión ha manifestado su deseo de convertirla en ceniza o arrojarla por una almena del Castillo. Toda su declaración se basa en rumores oídos sin determinar quién o quiénes los han manifestado y en la actitud hostil hacia la Iglesia de Luelmo.
En la época es practica habitual de la Justicia pedir informes a los Ayuntamientos sobre las personas procesadas en los sumarios, así el Juzgado solicitó a la Alcaldía de Caravaca los oportunos informes sobre todos los procesados en este sumario 14/1934, y en este día se reciben y se incorporan al sumario. Al estar entre los procesados José de Luelmo, que a estas alturas ya todos debéis de saber que es hermano del Alcalde, todos los informes solicitados hasta ahora los firma el primer Teniente de Alcalde D. José Díaz Hervás y en ellos se acredita buena conducta de todos los procesados.
En esta misma fecha se recibe en el Juzgado de Caravaca un oficio del Ayuntamiento dando cuenta del acuerdo adoptado por la Corporación Municipal en Pleno de personarse como parte en el sumario que se está instruyendo, a este oficio se une una certificación del Secretario del Consistorio local, donde se transcribe el acuerdo adoptado y una escritura publica otorgando poderes a procuradores, como abogado actuará en representación del Ayuntamiento D. Fernando Torrecilla del Puerto y como procurador D. Emilio Sáez López. En el escrito que presenta el procurador Sr. Sáez se hace referencia al acta de entrega del Santuario al Capellán D. Ildefonso Ramírez Alonso que se efectuó el día 22 de Junio de 1929 por el Teniente de Alcalde D. Angel López Guerrero y por el Cura Párroco Arcipreste D. Tomás Hervás García y actuando de Secretario D. Felipe Sánchez Guerrero Elúm. En esta acta se hace referencia a todos los enseres y utensilios tanto de culto como ornamentales. Se hace referencia al armario que existe en la vivienda del Capellán y del objeto que tiene para guardar la Santísima Cruz, aunque bien es cierto que no se indica obligatoriedad de hacerlo por parte del Capellán. En este inventario aparece descrita la Santísima Cruz como sigue:
“Nº 45 –La Reliquia- Existe en el Sagrario y examinada detenidamente resulta: Que la tapa superior del primer engaste de la Santísima Cruz y en la orla del INRI faltan cinco diamantes, hallándose con engarces de pedrería completos y tiene uno de los cristales del anverso quebrado sin que falte nada de él, notándose diferencia de color en dos rubíes que desdicen de los demás. La pedrería, por estar gastada la montura, no se halla completamente segura en la Cruz. Se ha engarzado en fecha reciente y por donación un brillante en el centro de la corona, hallándose la reliquia en su Sagrada madera muy gastada, especialmente en el centro y pie, evidentemente a consecuencia del contacto con otras que se hayan tocado y de los baños anuales. Los dos engastes de la Cruz son de oro, el primero orlado de pedrería según queda indicado y el segundo liso y se custodia en el Sagrario dentro de una arquita de plata cincelada, teniendo a su alrededor una inscripción árabe y cordones de seda de color con hilos de plata”
Aquí, aunque tan solo sea por curiosidad, vamos a hacer un paréntesis y retroceder unos años para ver unas anomalías con respecto a la designación del Capellán del Santuario. En el acta de la sesión del Ayuntamiento de fecha 15 de Junio de 1929 se hace constar textualmente: “...hallándose vacante el cargo de Capellán del Santuario de la Santísima Cruz por renuncia voluntaria de D. Felipe Martínez-Iglesias Rueda, que lo desempeñaba y atendiendo a indicaciones hechas por el Sr. Cura Párroco Arcipreste D. Tomás Hervás García, se acordó por unanimidad nombrar para el expresado cargo al Presbítero D. Ildefonso Ramírez Alonso, con el sueldo que aparece consignado en presupuesto...” Era costumbre desde muy antiguo que todos los Capellanes del Santuario constituyeran ante el Ayuntamiento una fianza para responder de los posibles desperfectos o desaparición de alguno de los enseres que le eran entregados para su custodia, así nos encontramos en el acta de la sesión del Ayuntamiento de fecha 10 de Julio de 1930 y que textualmente dice: “...Se dio cuenta del escrito que formula Doña Carmen Martínez-Iglesias Hervás, solicitando se cancele la fianza hipotecaria que prestó a favor del Ayuntamiento, en garantía de la gestión de su sobrino D. Felipe Martínez-Iglesias Rueda, como Capellán del Santuario de la Santísima Cruz, en razón a que hace ya tiempo cesó en el referido cargo; Y esta Corporación, en vista de que ya ha sido formalizada la entrega por medio de inventario de los efectos existentes en el Santuario de la Santísima Cruz al nuevo Capellán D. Ildefonso Ramírez Alonso, y no resultando responsabilidad alguna pendiente contra el anterior Capellán D. Felipe Martínez-Iglesias Rueda, acordó por unanimidad que se devuelva la fianza que tenía prestada a favor de este Ayuntamiento en garantía de su gestión y de los efectos confiados a su custodia, cancelando la hipoteca que a tal efecto constituyó su tía Doña Carmen Martínez-Iglesias Hervás por escritura de 7 de diciembre de 1927 otorgada ante el notario D. Juan de Dios Sánchez García y autorizar al Alcalde D. Francisco Martínez-Carrasco García para que concurra a otorgar escritura de cancelación, en representación de este Ayuntamiento, concediéndole para ello, todas cuantas facultades sean necesarias en derecho...” La hipoteca que hicieron sobre diversas propiedades estaba valorada en 12.500 pesetas de las de 1927, que serían más de 30 millones de pesetas de las de hoy. Bien, hasta aquí todo es normal: se marcha un Capellán, se comprueba el inventario, todo correcto, pues se devuelve la fianza, en este caso una hipoteca presentada por un familiar. Pero la curiosidad está en que el Ayuntamiento relevó de la obligación de presentar fianza o garantía al Capellán D. Ildefonso. Y el 7 de noviembre de 1930, el recién nombrado concejal del Ayuntamiento para cubrir la vacante producida por la renuncia de D. José Elbal Martínez y que no es otro que D. José de Luelmo Asensio, y que está recogida en el acta de la sesión del citado día propuso “...El Sr. Luelmo Asensio pide que al Capellán del Santuario de la Santísima Cruz se le exija la fianza correspondiente como la han tenido sus antecesores; y en vista de que el Ayuntamiento anterior acordó relevarle de la fianza y que este es un acuerdo de los que pueden considerarse lesivos al Ayuntamiento, se acordó que quede pendiente el asunto hasta que se verifique la revisión de acuerdos de los Ayuntamientos anteriores...”
Curioso ¿no?. Y volviendo al sumario y al 22 de febrero de 1934, aunque sin dejar a Pepe Luelmo, ya que vuelve a declarar ante el Sr. Juez para ampliar nuevos detalles. En esta comparecencia acusa a Doña Julia Blanc y Perera el haber dicho en una conversación con las Señoritas de López Gonzalo, que había que ir al Ayuntamiento y cortarle la cabeza al Sr. Alcalde y de haberse negado a desalojar el Castillo a requerimiento de un Guardia Municipal y por mandato del Sr. Juez, con la consabida y rotunda frase de “no me da la gana”. La verdad es que viendo esta declaración da la sensación de estar ante una pelea de niños, eso sí, hasta que aparecen las pistolas y la sangre rubrica la ruptura y la imposibilidad de volver atrás. José de Luelmo y Adolfo Guirao nombran abogado que les representen y defiendan en este procedimiento a D. Daniel Ayala Guillén y como Procurador a D. Dionisio López Sánchez-Cortés.
Todas las personas que habitan dentro del Castillo y que declararon sobre la hora del cierre de la puerta de la muralla, rectifican sus anteriores declaraciones en el sentido de que la puerta se cerró esa noche sobre las diez.
Al día siguiente, 23 de febrero de 1934, se constituye el juzgado en la explanada del Castillo ante la puerta de San Lázaro y una vez que se retiran los hierros que protegen el hueco realizado en la citada puerta se practica la prueba de sí alguien es capaz de pasar por esa gatera –como la cita mi buen amigo Gregorio Piñero- resultando que Manuel Nieto Nieto (a) Calín logra pasar por el hueco con bastante dificultad, dejando restos de su ropa en el contorno, que hasta ese momento estaba limpio e inmaculado, y haciendo saltar algunas astillas de las que había en el contorno, así como produciéndose pequeños arañazos.
Luis Alcázar Martínez, citado por D. José Elbal Martínez como uno de los autores de los que sospechaba, declara en este mismo día y ante el Sr. Juez manifiesta que la noche del martes de carnaval acompañó a su Jefe (Adolfo Guirao) a casa del Linero y ayudó a amortajarlo. Declara que no sabe nada relacionado con el robo.
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyJue Dic 18, 2008 12:48 am

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Antes de proseguir con este relato quiero hacer una consideración: El sumario consta en total de unos 800 folios pero que transcritos a documentos actuales equivale a unos 1200 folios por una cara. Actualmente estamos en el folio 203 del sumario, por lo que se puede calcular lo que queda, aunque bien es cierto que a partir del folio 500 no se aporta ni se descubre nada nuevo, luego hay unos 70 folios instruidos por el Juzgado Militar y tras esto unas cuantas declaraciones alucinantes. Por ello os pido que os expreséis, que a fin de cuentas es para lo que sirve un foro, para intercambiar opiniones, y así puedo calibrar como seguir, aunque no tengo inconveniente en seguir haciéndolo como hasta ahora.



He omitido muchas declaraciones por la única razón de que no aportan nada. Y es que el motivo de haber tal cantidad de declaraciones es debido a que el Sr. Juez Instructor decretó un bando que se hizo publico entre los ciudadanos por el cual citaba a declarar a todos aquellos que pudieran aportar algún detalle, por pequeño que fuese, que pudiera dar con los autores, con lo que la avalancha de comparecencias, denuncias, contradenuncias, careos, registros, etc. se puede imaginar. La verdad es que da la impresión de que alguien quiere “liar” todo esto, y cuanto más, mejor.



Continuando con lo acontecido aquel 23 de febrero de 1934, en el Juzgado compareció el médico local D. José María Teruel Gómez quien manifestó que el día 15 de febrero la Señorita María Rodríguez, pianista, le contó, que en un grupo en el que se encontraban, además de la referida Señorita, D. Cristóbal Rodríguez, el hijo mayor del Notario Fresneda y D. Ramón Giménez Girón, este último manifestó que si le dieran poder encontraba la Santísima Cruz. Declararon todos los presentes en el referido comentario, siendo uno de tantos cometarios que circulaban por la población. Y es que cada ciudadano tenía su propia teoría y, por supuesto, su propia solución. A continuación declara Emilio Giménez García, que era hijo del fallecido Linero, y que manifestó que la noche del duelo no estuvieron en su casa Carmen la Socorra, Carmen la Pachina ni Salvador el Pachín. Y es que el rumor popular empezaba a decir que la Cruz la habían puesto dentro del ataúd del fallecido ese triste día.



De nuevo vuelve a declarar D. Ildefonso, que además de ratificarse en sus anteriores declaraciones, a nuevas preguntas del Juzgado contestó: “...que en efecto el declarante le dijo al Juez de Instrucción D. Andrés León en el momento en que verificaba el Juzgado el día catorce del actual por la mañana la inspección ocular en el interior del templo, que la tierra que había sobre el altar procedía de un jarrón que en aquel momento no lo encontraban y que por tanto estimaba que había desaparecido; que después le preguntó a su hermana y esta le dijo que el jarrón de referencia se encontraba en la sacristía sobre la mesa calicera, y en efecto así resultó cuando lo comprobó el declarante...” Vuelve a declarar sobre la mañana del robo, hora de salida etc. y también sobre la adjudicación de las viviendas del castillo, que lo venía haciendo el capellán hasta la proclamación de la Republica, y desde ese momento el Ayuntamiento. Y yo, que tengo especial fijación por el jarrón aludido, os diré que queda otra mención a él, aunque esta es definitiva.



Declara Doña Julia Blanc y las Señoritas de López Gonzalo, coinciden en negar que afirmaran el día del robo lo de que había que ir al Ayuntamiento a cortarle la cabeza al Alcalde, por otro lado reconoce Doña Julia que le contestó “no me da la gana” a un guardia que intentó desalojarla del Castillo el día de autos. También declara la recientemente fallecida Esperanza Barrera Elbal –hermana del diestro Caravaqueño y sobrina de Pedro José el Gafas- que afirma que su tío se acostó la noche del martes de carnaval nada más cenar, y que ella se quedó en su casa un gran rato, junto con su prima, jugando con los niños de Pedro José. Cruz Giménez García –que es la prima de Esperanza- declara lo mismo. También declara el sacristán de la Parroquia del Salvador, D. José Martínez Segura –por cuyos descendientes, especialmente su hijo Pepe y que desgraciadamente ya no está entre nosotros, conozco bastantes cosas- que al abrir la Parroquia aquel miércoles de ceniza, Pedro José el Gafas ya estaba en la puerta de la iglesia “como era su costumbre” y que le vio tranquilo como todos los días.



C. Sánchez Martínez declaró al respecto de una frase pronunciada por el hermano del Inspector de la Policía Municipal que dijo textualmente: “La Cruz no aparece y...” lo que comunicó a la Guardia Civil –que ya es gana de comunicar- el pasado día 20, por lo que declara este día en el Juzgado. En su comparecencia manifestó que no sabe que quería decir “el Colorao” –hermano del Inspector de Policía de esta Población- al decir “la Cruz no aparece y...” pero que cree que no quiso decir nada de particular. No consta en el sumario que se adoptase ninguna medida cautelar contra este deponente.



A continuación nos encontramos en el sumario con las partidas de nacimiento de todos los procesados en esta causa que se incorporan al sumario en este día por medio de una providencia del Sr. Juez donde además se hace constar los cambios de nombres de Carmen Fernández Medina (a) Socorra y José García Pastor, que en lo sucesivo se llamarán María de la Encarnación Fernández Medina y José Pastor García.



El Alférez de la Guardia Civil D. José Canovas Paredes informa en este día al Juzgado lo siguiente: “En virtud de las gestiones que verbalmente me ha encomendado, sobre si hay alguna persona que pueda manifestar que a los detenidos José Luelmo y Adolfo Guirao, en alguna ocasión le oyeran decir que la Cruz de Caravaca desaparecería del lugar donde se encontraba o alguna frase análoga, tengo la distinción de participarle que practicadas aquellas no se ha obtenido resultado alguno favorable. Viva VS muchos años... etc. También el Inspector D. Gregorio Sánchez informa en el mismo sentido: “...que no se han podido hallar entre los vecinos de esta localidad personas que señalen determinadamente a aquellos que puedan manifestar quienes son los que refiriéndose al rumor publico acusaban a los detenidos Luelmo y Guirao como de haber injuriado a la Vera Cruz o haber dicho la conveniencia de quitarla de donde se encontraba...”



En la providencia dictada para ordenar la incorporación al sumario de estos informes se hace un razonamiento bastante lógico y que lo transcribo, ya que muchos de los que han hablado conmigo sobre este tema me manifestaban su extrañeza de que a los tres días de dictar un auto de procesamiento se levantase sin más. Y precisamente, basándose en esto, es por lo que se ha dicho que el Juez recibió presiones de no se sabe quien para levantar este procesamiento. Esto no es así. En dicho documento se hace constar: “Los precedentes dos oficios de la Guardia Civil de esta localidad y otro del Sr. Inspector de la Brigada de Investigación Criminal, únanse al sumario de su razón y en vista de que no obstante la unanimidad con que el rumor publico acusa como inductores –según explícitos informes que corren unidos a autos, de dicha Fuerza y Funcionario de la Brigada de Investigación Criminal citada- a los procesados José de Luelmo Asensio y Adolfo Guirao Álvarez, no han podido dichos informantes –en contra de lo que era de suponer por los términos de sus comunicaciones- hallar persona alguna que atestigüe ante el Juzgado los actos o influencias que se atribuyen a los repetidos procesados para acusarlos en tal forma, ello produce en el ánimo del que provee una desvirtuación del concepto de racionalidad de los indicios de criminalidad que, a la ocasión y en las circunstancias del momento en que se dictó el auto de fecha veinte de los corrientes, se apreciaron como tales para decretar el procesamiento de dichos Luelmo y Guirao; por lo que quede esta causa sobre la mesa del Juzgado para dictar inmediatamente la resolución que proceda.” A continuación se dicta un auto por el que se deja sin efecto el procesamiento de Luelmo y Guirao, eso sí, sin perjuicio de continuar con las investigaciones. Y es que estos pueden demostrar donde estuvieron y con quien o quienes durante todas las horas y minutos de aquella tarde-noche del tristemente célebre martes de carnaval del treinta y cuatro. Existen en el sumario muchas declaraciones que no he mencionado de personas que han visto a estos, que han estado con ellos en bares y cafés de la localidad, no pasan ni un instante solos y además llevan un “colocón” de campeonato, por lo que difícilmente pasan desapercibidos. También con esto quiero dar un argumento más de que el Juez no aprecia conexión entre las tres tramas que cité en otra intervención. Por lo pronto se descuelga una de ellas, aunque ya veremos como discurren las cosas con el tiempo.
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyVie Dic 26, 2008 10:29 pm

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El día 24 de febrero de 1934 declara el concejal del Ayuntamiento de Caravaca D. Mateo Caballero Pérez del partido Radical Socialista con relación a la noche del martes de Carnaval, ya que en el circulo de dicho partido, que estaba situado en la plaza de Galán y García Hernández –actual plaza del Arco- hubo un baile donde estuvo Pepe Luelmo sobre las dos de la madrugada. También anduvo por el lugar Adolfo Guirao en compañía del Guardia Municipal Luis Alcázar. En su comparecencia manifestó, además de los que estuvieron y él vio, de los que con toda seguridad no estuvieron en el citado local. Y no estuvieron allí ni Pedro Rabadán, ni “Pasamonte”, ni “Pedrin”. Aquí aparecen dos personajes nuevos que no he citado hasta ahora: Pedro Rabadán y “Pedrin”. El primero de ellos fue citado por un testigo –omito expresamente su nombre para no dar un ejemplo de mala uva toda vez que se demostró por la Policía, Guardia Civil y testigos que mentía descaradamente- que aseguró que en una manifestación allá por el mes de noviembre de 1933, al paso de ésta por la puerta del casino, Pedro Rabadán iba al frente de la misma y que se le acercó Miguel Soler y le dijo: “Ya la has hecho, Pedro” a lo que este replicó: “Somos los amos y he de hacer otra que se sepa en toda España”. Y el tal “Pedrin” es Pedro Richarte Navarro, a quien también el rumor popular –sembrado por alguna mente perversa- declara como uno de los autores del robo. Desde luego el diario de Murcia Levante Agrario, en su edición del día 16 de febrero, dando cuenta de la noticia del robo de la Cruz ya decía: “Quien tenía la llave de la fortaleza. Se afirma que la llave de la puerta que da acceso a la fortaleza se hallaba en poder de Pedro Richarte (a) Pedrín”. Nunca he averiguado quien era el corresponsal en nuestra ciudad de la citada publicación. Por Caravaca corría una especie de romance –que me facilitó José Antonio Jata y a éste a su vez su madre- y que según se entonaba con la música del himno de Riego, aunque he oído también que era con la música de un pasodoble que sonaba entonces aunque nadie me lo ha podido precisar. La copla en cuestión decía así:

"Señores: en Caravaca
no sabéis lo que ha pasado,
entre cuatro sinvergüenzas
la Cruz nos han robado.
Uno se llama Adolfo,
otro se llama Rosendo,
otro se llama Pedrin
y el sinvergüenza de Luelmo.
Lo mismo que han hecho eso,
han hecho otras muchas cosas;
y han venido a robar
la Patrona más hermosa.
El Alcalde, siendo Alcalde,
Alcalde de Caravaca;
su hermano está en la cárcel
y don Ramón está en su casa."




El citado D. Ramón se apellida Giménez Girón y a quién el rumor popular de un sector de la localidad atribuye el que tiene la Cruz escondida en su casa, de hecho se llega a decir que Martín Navarro ha visto a través de una ventana como se celebraba una misa en su casa y se adoraba la Cruz, argumento que por sí solo se descarta, pues suponiendo que fuese cierto el que un sector de la derecha local hubiese planeado el robo, no creo que fuesen tan estúpidos como para celebrar una misa y adorar la Cruz con la ventana abierta, además de que por esas fechas el frío era considerable, y no digamos las iras de la población. Dejando canciones aparte, el mismo denunciante, que anteriormente he omitido su nombre, y en la misma denuncia, declara haber visto a Pedrin, Pedro Rabadán y Pasamonte la noche del robo en la taberna de Ortega –que estaba situada en un callejón que existía detrás del desaparecido Gran Teatro Cinema- y sobre la una de la madrugada, cuando posteriormente se demuestra que la taberna se cerró a las nueve de la noche. Añadir al comentario que este testigo pertenecía al Partido Radical. Con lo que uno se da cuenta del matiz político del tema. Los de izquierdas hicieron lo mismo: culpar a los de derechas, y también presentaron un testimonio directo que acusaba a alguien. Desde luego la peor parte se la llevo la izquierda.



Continuando con lo acontecido en el Juzgado en este sábado 24 de febrero, declararon Maria Rodríguez Hernández –María la pianista-, Don Cristóbal Rodríguez López y Antonio Fresneda Cárceles, los que lo hicieron, como comenté en mi anterior intervención, sobre el comentario que hizo D. Ramón Giménez Girón sobre si a él le dieran poder.



Otra simpática denuncia la presentó un abogado local –también omitiré su nombre por si la estupidez fuese hereditaria- quien manifestó a la Guardia Civil, y luego ratificó ante el Juez, que la mañana del día 14 al ir a recogerse a su domicilio Adolfo Guirao miró hacia el castillo y que esto fue visto por una criada que a esas horas barría la puerta de la casa de sus señores. La criada en cuestión declaró: “que supone miraba hacia el Castillo, pero no lo puede asegurar”. Tampoco consta en la instrucción que se adoptasen medidas cautelares contra estos declarantes.



En este día se presenta en el Juzgado el Procurador de los Tribunales D. Emilio Sáez López y presenta Escritura de Mandato otorgada por el Ayuntamiento republicano de Caravaca, con lo que formalmente el Ayuntamiento, cumpliendo el acuerdo adoptado en la sesión del 18 de febrero, se muestra parte en el sumario instruido por el robo de la Cruz. En el escrito que acompaña a la escritura y que suscribe el Procurador Sr. Sáez hace constar:

...2º.- Que es querellante el Ayuntamiento de Caravaca, cuyas circunstancias huelga hacer constar pues son las propias de toda Corporación Municipal.

3º.- Que es querellado el causante, hoy desconocido, de la desaparición de la Cruz de Caravaca...

En este escrito se hace constar de que en la vivienda del Capellán existe un armario con un Sagrario en su interior para depositar la Cruz y que así pueda ser objeto de sus próximos y constantes cuidados. También se hace constar que la corporación ignora el resultado sumarial y que tan solo sabe que una reliquia entregada bajo recibo a D. Ildefonso Ramírez, no está en su poder, que existen signos con apariencia de que puede ser un robo, pero sin que tenga conocimiento del mismo. Termina diciendo que lo único cierto que existe, o sea en el delito que pueda constituir la desaparición de esa reliquia que en deposito se hallaba entregada a la persona encargada de su custodia.

Este mismo día se dicta un auto mandando se unan al sumario la escritura de mandato, el escrito del Procurador y unas certificaciones del Secretario del Ayuntamiento. También se dispone que se realicen unas diligencias de careo entre diversos testigos que han declarado y se contradicen. Y también se dispone que se recuerde a los Juzgados a los que se ha pedido cooperación para averiguar donde se han podido adquirir las herramientas encontradas que devuelvan los exhortos cumplimentados. Avanzo que ninguna de esas investigaciones da resultado alguno.



Al día siguiente, domingo 25 de febrero, declara José de Luelmo, recuerdo que se le ha levantado el procesamiento, por lo que lo hace en calidad de testigo, sigue manifestando los lugares que recorrió, donde y con quien se comió las tortas fritas. Es preguntado si tiene enemistad con el denunciante que omití su nombre al principio y manifiesta que “...no es ni amigo ni enemigo del que habla y en política desde luego no militan en el mismo partido porque dicho señor parece afiliado al Radical que representa en esta localidad don José Musso Blanc, y en ausencia de éste parece que es su madre Doña Julia Blanc la representante”. Con lo que volvemos a las luchas de tipo político. En la próxima intervención colocaré lo relacionado con la prensa, donde uno se da cuenta del matiz, así La Verdad publica un artículo donde se denuncia este matiz, cosa que el Liberal ya venía haciendo.

Adolfo Guirao declara el mismo día y al igual que Pepe Luelmo, lo hace en calidad de testigo, y su declaración, al igual que la de Luelmo, es sobre los lugares donde estuvo y con quien la noche del martes de carnaval.



Pedro Richarte Navarro, conocido popularmente por Pedrin, declara este domingo ante el Sr. Juez. Niega haber estado en la taberna de Ortega la noche del martes de carnaval. Manifiesta que la citada noche estuvo, como todas las noches, haciendo tertulia –que pena que ya no se hagan tertulias- con Agustín Soler y D. Mariano Salazar y Gómez en el Circulo de los Yemas hasta las doce y media o una menos cuarto y que después se marchó a dormir. Con respecto al robo no sabe nada, aunque añade que le dijo Martínez –el fotógrafo- que unos días antes del robo había estado en su casa a comprarle unas fotografías un señor extranjero que viajaba en una moto. A continuación declara Pedro Rabadán negando también que estuviera la noche del martes de carnaval en la taberna de Ortega, que estuvo en el Centro de Industria y Comercio y que no vio allí a Pedrin ni a Pasamonte, entre otras cosas porque no podían entrar ya que no eran socios. Cristóbal Sánchez Pérez, Pasamonte, declara nuevamente e insiste en que no salió de su casa y que por lo tanto no le pudieron ver en ningún sitio, ni en la calle, ni en tabernas, ni en Círculos. Se produce un careo entre Pasamonte y dos testigos y estos terminan afirmando que no le vieron, uno dijo que al haber visto a un amigo de Pasamonte supuso que él también estaría, y el otro que vio a uno por detrás y pensó que era Pasamonte.



El mismo día 25 comparece ante el Juez Especial el Agente de Policía D. Modesto Sánchez López que procedente de la plantilla de Zaragoza ha sido destinado por el Director General de Seguridad a Caravaca para colaborar en las investigaciones. Este Agente es de origen caravaqueño –primo hermano de Natividad Robles Sánchez, abuela de José Antonio Jata- y se alojará el tiempo que permanezca en Caravaca en casa de su prima, y en su momento comentaré una curiosa anécdota- y creo que es destinado a Caravaca procedente de Zaragoza ya que en Zaragoza se ha seguido una pista del robo de la Cruz de la que comentaré algo.

En el informe policial del día 25 se dice que el testigo citado al principio de esta intervención mintió en todos sus extremos, ya que la policía ha hecho una investigación y demuestra como cierto que la taberna de Ortega se cerró a las nueve de la noche y que las personas citadas por este –que son unas cuantas- estuvieron en otros lugares y otras compañías. A continuación en un informe de la Guardia Civil se descarta la participación del Guardia Municipal apellidado Alcázar en el robo de la reliquia.

Se unen al sumario las diligencias procedentes del Juzgado de Instrucción de Cieza que como resultado dan el que no se han adquirido las herramientas encontradas en el castillo en ninguno de los establecimientos de todo el partido judicial de Cieza. También se incorpora la declaración que Manuel Rivero ha prestado en Murcia y referente a la confidencia que hizo a sus amigos en Murcia el pasado día 15 y sobre la merienda celebrada en la casa de Pepe Luelmo. Resultado: que es cierto que les dijo que hubo una merienda el domingo 11 ó el lunes 12, pero que para nada les dijo ni mencionó la Santa Cruz., como consecuencia de esta declaración –que demuestra falso testimonio de unos cuantos testigos- el Sr. Juez dispone que al día siguiente se traslade el Juzgado a Murcia para interrogar allí a Manuel Rivero, y ya de paso ir a la cárcel provincial a interrogar a alguno de los que permanecen detenidos.
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyLun Ene 05, 2009 9:55 pm

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A las 9 de la mañana del lunes 26 de febrero de 1934 el Juzgado Especial de instrucción que conoce este sumario sale de Caravaca con dirección a Murcia. La comitiva la componen el Juez señor Álvarez del Manzano, el Secretario señor Blázquez y el Agente de Policía Sr. Valverde, además de una pareja de la Guardia Civil que escoltará al Juzgado. Nada más llegar a Murcia el agente de policía don Joaquín Valverde localiza en el Hotel Oriental a Manuel Rivero y le conduce a presencia del Juez para que declare de nuevo y vuelve a manifestar lo mismo: que les dijo a sus amigos lo de la merienda en casa de Luelmo pero nada de blasfemias sobre la Cruz, ni de que iban a subir a bajarla arrastrando. Además añadió que esto se lo contó a José Navarro García, Antonio Andréu Moreno y a Francisco Martínez Robles, ya que los demás estaban bebiendo en una taberna y asegura que su mujer le dijo que la merienda fue el domingo 11. Termina su declaración diciendo que los individuos que han declarado en este sentido deben de haberse inventado la mitad de las cosas.
Por la tarde se constituye el Juzgado en la Prisión Provincial para tomar declaración a Carmen García Guerrero, ya que el rumor popular en la localidad afirma que ésta tenía permiso del Capellán, según unos, y de la hermana, según otros, y según mi opinión creo que de los dos –como se demostrará con el tiempo- para regresar al Castillo más tarde de lo habitual, ya que, la Pachina, como se conoce a Carmen en Caravaca, tiene un puesto de churros y ese martes de carnaval pensaba ganarse unas perras extras con la confección y venta de tortas fritas. A este respecto declaró que efectivamente, doña Teresa Ramírez le había dicho que siendo el motivo de volver tarde para ganarse la vida que no importaba, pero que la puerta se cerrase a su hora y que cuando subiese llamase para que le abrieran, por lo que cuando vio a la Socorra en el pueblo se extrañó, aunque manifiesta que como son muy amigas bajó a buscarla. La verdad de todo esto es que la Socorra tiene un hijo, Fulgencio, que le ha pedido a su madre una torta, por lo que ésta, con el pretexto de ir a buscarla para poder cerrar la puerta, va buscando que Carmen la Pachina le regale una de las tortas que ha hecho para su hijo. Son tiempos de miseria, de escasez y... para algunos, quizá demasiados, de hambre.
El martes 27, ya en las dependencias de Caravaca, el Sr. Juez ordena que se unan al sumario los informes del Juzgado de Huescar –que se llama exhorto cumplimentado- y de todo su partido donde se da cuenta que se han investigado todas las ferreterías y herrerías del lugar con resultado negativo. También se unen al mismo lo que hoy serían certificados de antecedentes penales de tres de los procesados y lo más curioso que llega al juzgado es un telegrama de la Dirección General de Seguridad por el que se informa que el Comisario Jefe de Investigación y Vigilancia de Zaragoza tiene confidencias de que pudiera haber intervenido en el robo de la Cruz un Portugués llamado José María Pereira Pereira y que se están verificando gestiones en Portugal sobre el asunto. Curiosa pista que además ya había dado cuenta de ella la prensa, ya que el Heraldo de Aragón publica la noticia el día 21 de febrero y al día siguiente la reproduce El liberal de Murcia.
]El Juez ordena a Mariano González, que es el Alguacil del Juzgado, que cite de forma inmediata a doña Teresa Ramírez Alonso, hay que aclarar lo que en el día de ayer le confeso Carmen Guerrero, si desde luego tenía permiso para regresar más tarde podrían cambiar las cosas, pero en esta ocasión la señorita Ramírez Alonso niega que le diera tal permiso, no obstante añade que ella personalmente no sospecha que sean cómplices ninguno de los detenidos que habitan el recinto amurallado y afirma que los ladrones pudieran haber entrado antes de cerrar la puerta y permanecer escondidos en el interior del recinto y salir a la mañana siguiente, aunque le parece extraño que el autor pueda permanecer tranquilo en el interior toda la noche y salir a la mañana siguiente. María Martínez-Abarca declaró que en presencia de ella no le había pedido permiso a doña Teresa tal y como declaró Carmen.
El Sr. Álvarez del Manzano tiene prisa, la verdad es que hasta el día de hoy no tiene nada más que unos vecinos del interior del Castillo detenidos como cómplices por el galimatías que se hicieron con la hora del cierre de la puerta y un herrero que se compró un par de ligas, por que hasta la prueba que ha hecho el maestro herrero Martínez-Abarca sobre si en el yunque de la herrería de Calín se ha podido forjar el gancho es negativa. Resulta que el yunque en uno de sus extremos tiene una especie de cono inclinado que es donde se forjan las piezas curvas y como el gancho encontrado en la muralla, en uno de sus extremos tenía una anilla, se hizo la comprobación en las herrerías de Caravaca y en ninguna estaba hecho, en ninguna encajaba la forma de la anilla. Por ello el Juez es consciente de que no tiene nada, al Fiscal de la Audiencia le han notificado el levantamiento del procesamiento a Luelmo y Guirao y no se ha opuesto, no hay nada hasta ahora contra nadie más que el rumor popular, y aunque éste es suficiente para destrozar a alguien el resto de su vida, no sirve ante un tribunal. Hacen falta pruebas, testimonios directos, confesiones.
Por ello el Juez empieza a mirar en direcciones que hasta ahora no lo había hecho. Encarga personalmente a la Policía y Guardia Civil que se investigue a doña Teresa Ramírez Alonso, si salió del castillo la noche del robo, como se comenta por el pueblo, que se investigue a las personas que estuvieron con ella esa tarde. También encarga que sigan investigando con mucho celo a los ex-procesados Luelmo y Guirao y por último se interesa bastante por lo comunicado por la Dirección General de Seguridad. Mira que si de verdad fuera un ladrón el que se ha llevado la Cruz y aquí perdiendo el tiempo entre luchas políticas y hasta personales. Por lo que manda un comunicado para que le amplíen la información telegráfica.
Por una confidencia reservada hecha al Alférez de la Guardia Civil de que la Cruz se podía encontrar en un domicilio de Caravaca, a las nueve de la noche de este día se presentan en el domicilio en cuestión y en presencia de dos testigos, además del que tenía la llave de la casa, ya que el dueño no se encontraba en la ciudad, se procedió a un minucioso registro con el resultado que todos podéis imaginar: nada de nada.
Y con todo este panorama llegamos al miércoles 28 de febrero de 1934. Han pasado dos semanas desde que se produjo la extraña desaparición de la Santísima Cruz. Dos semanas de tensiones contenidas en la ciudad. Se ha intentado asaltar el Ayuntamiento de la ciudad por parte de un grupo exaltado de la derecha local que ha fracasado en su intento al no ser secundado por casi nadie, ni la misma derecha. Y es que hasta la propia derecha no lo tiene muy claro. Hay algo que no termina de convencer a nadie. No existe ni un solo testigo que declare haber visto a los que por el pueblo se señala como autores, y esto es muy raro, una noche en donde casi todo el pueblo está en la calle festejando el carnaval, nadie, absolutamente nadie, ha visto a los sospechosos, no ya en el castillo, ni tan siquiera por los alrededores, y desde luego son muchísimos los que les han visto en lugares públicos y a las horas que hubo de cometerse el hecho.
Doña Dolores Moya Martínez-Carrasco declara que la tarde del martes de carnaval la señorita Teresa Ramírez Alonso estuvo en su casa desde las cinco y media hasta las siete y media, que su criada se fue con la criada de ésta al baile del casino y cuando regresaron, ambas se marcharon al Castillo. Con lo que nos encontramos con el mismo rumor popular que acusó a Luelmo y Guirao –y alguno más-; se dice por el pueblo que la vieron esa noche pero no aparece nadie, absolutamente nadie, que así lo declare. Este mismo día se recibe comunicación del Juzgado de Primera Instancia de Hellín por la que informan que en las ferreterías del partido judicial no se han adquirido las herramientas encontradas. Y en un informe de la policía fechado en este día se dice que a pesar de los rumores de que la señorita Ramírez Alonso ha sido vista la noche del martes de carnaval, no es cierto, que se han interrogado a los porteros de los locales donde se celebraron estos bailes –club Taurino, Casino, Circulo Mercantil y Centro de Industria y Comercio- y ninguno la vio, y precisamente la función de estos porteros era el identificar a las “mascaras”, y sigue diciendo el informe que han interrogado a numerosas personas y ninguna de ellas la vio. También la policía se desplazó a Murcia a interrogar a este respecto a las detenidas Carmen la Socorra y Carmen la Pachina y también declararon que doña Teresa nunca salía por la noche, y la noche del martes de carnaval tampoco. Por otro lado, la policía sigue investigando a Luelmo y Guirao, y así, en un informe fechado al siguiente día, 1 de marzo, se dice que aunque siguen con insistencia rumores de que son los autores, no llegan a comprobar tales extremos, por no aparecer persona alguna que sostenga semejante rumor.
En la comprobación que se hizo en todas y cada una de las herrerías de Caravaca que he referido anteriormente si que encontraron un nuevo elemento que traerá consigo otro sin fin de declaraciones. Al comprobar la herrería de Mariano Nieto Cortés –el popular Calín que Caravaca dedicaría una calle- que estaba regentada por su padre, una vez comprobado que en su yunque no se había forjado el gancho éste manifestó que el día que compareció, junto con todos los herreros locales, en el Cuartel de la Guardia Civil oyó decir al carpintero “hijo de Llanas” –José Soler López, que más tarde será Alcalde de Caravaca- que el agujero de la puerta de San Lázaro estaba hecho desde dentro hacia afuera, con lo que la policía le tomó declaración sobre el particular y el Juez interrogó a José Soler López, el que manifestó que no fue él quien lo dijo sino otro carpintero, luego será otro y así hasta llenar un rimero de folios que no conducen a nada.
El abogado del Ayuntamiento D. Fernando Torrecilla del Puerto y Giménez de Babués, toda vez que el Juez ha aceptado al Ayuntamiento como parte en este procedimiento, presenta escrito a través del Procurador D. Emilio Sáez donde pide la practica de diversas diligencias, recordar -por si no se ha dicho- que el sumario está declarado como secreto y por tanto no saben lo que se ha hecho.


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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyDom Feb 08, 2009 4:24 am

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CRUZ... Y LUZ
En torno al robo de la Cruz de Caravaca empieza a hacerse política. Se dice que todo es una pugna entre dos sectores: los Radicales-Socialistas de un lado y Acción Popular y Radicales de otro.
Es decir, que unos se funden en la adoración de la Cruz y otros, por el contrario se distinguen por su irreligiosidad, por su aversión a lo que representa la tradición caravaqueña.
Desde luego, el tema se presta a diversos comentarios y tiene muchísimos matices. Lo peor que se ha podido hacer es mezclar en ello a la política. A la política hay que hacerle, como al diablo el signo de la cruz, el mismo que se trata de encontrar.
Una cosa es el catolicismo –y en este terreno habría muchísimo que decir- y otra el sectarismo político.
No ha faltado diputado que se mezcle en estas cuestiones a ver si conquista los votos de Caravaca para las próximas elecciones.
Los datos oficiales u oficiosos parecen no dejar lugar a dudas; pero en Zaragoza se sigue otra pista y ello nos da perfecto derecho al desconcierto.
Creemos que contando con las justas aspiraciones del pueblo; pero dejando a un lado todo aquello que represente explotación de las circunstancias para determinada política, se deben redoblar las gestiones para que se haga luz en este asunto desagradable.
(El Liberal, miércoles 21 de febrero de 1934)
LA CRUZ DE CARAVACA
En realidad yo no debía hablar de la Cruz de Caravaca. Es, expuesto. Para mí, claro es; pues siempre que he tratado de la Cruz en esta sección me ha traído consecuencias funestas, gracias a Dios. Y digo gracias a Dios, porque todo cuanto por causa o medio de la Cruz nos venga ha de ser camino para lograr el Cielo. Y, pobres de aquellos que entienden que la Cruz es sólo para llevarla sobre el pecho, o para arrumbarla donde no pueda interrumpir la germinación de la semilla laizante. La Cruz no es para el pecho, es el pecho el que es para la Cruz y hay que darlo por ella, en holocausto siempre, con un estuche, con su víscera vital, rubí encendido de fe.
Este rubí, cuando se enciende en odio es cuando roba la Cruz, como ahora.
Fueron procesados significados elementos políticos de Caravaca como supuestos cómplices en este asunto. Yo voy a romper una lanza en pro de ellos. Creo, como “El Liberal”, que no debe hacerse bandera política de este hecho desagradable. Que no debe inmiscuirse en él la política.
En efecto, un robo de esta naturaleza lo acomete la codicia de las joyas que dan merito y externo a la Cruz. Yo lo justifico hasta con un caso de fanatismo patológico (valga la redundancia). Pero nunca entre personas normales o cultas, y en el pleno disfrute de su vergüenza personal, puede alentarlo una circunstancia política, un desesperado deseo de apagar así una llama que, como se ha dicho tantas veces, más se aviva cuanto más se le sopla con intenciones de extinguirla.
La versión, o suceso más aceptable de los lanzados alrededor de este suceso, me parece aquel que supone que el robo ha sido realizado por una banda de ladrones internacionales. Por esa banda de internacionalismo ladrón que desde hace algún tiempo viene padeciendo España, y cuya actuación, muchas veces se viene confundiendo lamentablemente y dándole significaciones torpes, unas de carácter político, otras social, otras religioso...
Esa banda de ladrones internacionales que lo mismo desvalija una caja de caudales, que arremete contra el cajón de un comerciante, que asalta un banco. Esa banda que se aprovecha de todas las circunstancias que le son favorable para actuar apoderándose de todo botín que le llega a la mano. Esa banda, en fin, perfectamente distribuida por toda la Nación, y cuyos elementos ofrecen las más distintas, hábiles e insospechadas fisonomías, y a la que hay que descubrir pronto, porque de seguir así va a llegar un día en que se va a apoderar, no sólo de nuestros interese particulares, sino hasta de aquellos que son fundamentales de España.
Luis Romera de Neydos (La Verdad 25 de febrero de 1934)
He querido comenzar con dos pequeños artículos de prensa para ver que los diarios de Murcia, uno de las izquierdas y otro de las derechas, tienen visiones distintas, aunque a estas alturas de la película casi todos lo podían suponer. Me llamó la atención del artículo de la Verdad el que apunte hacia la internacional socialista, sin citarla pero bien explicita, como la autora o inductora del robo de la Cruz. Existen otras referencias de prensa que dependiendo de la tendencia política del medio, se inclinan por una u otra teoría. El hecho fue comentado por los principales diarios nacionales y por algún semanario. Quizá el reportaje más extenso lo publicó la revista ESTO, continuadora de MUNDO GRAFICO y de tendencia marcadamente religiosa.
Y retomando el sumario por el punto donde se quedó. En el escrito que presenta el procurador Sr. Sáez López al Juzgado en nombre y representación del Ayuntamiento, se pide la reconstrucción del agujero de la puerta de San Lázaro para determinar como se hizo el mismo, tiempo empleado, etc. Y es que el agujero presenta muchas dudas, quizá la principal de todas ellas y que no he comentado es que se dice que está realizado en el único sitio posible de la puerta. También se pide una minuciosa inspección en torno a la muralla por si hubiera rastros de haberla escalado por algún punto. Se dice de la posibilidad de que la cuerda y el gancho se hayan utilizado para introducir las herramientas dentro del recinto, evidentemente y aunque no se dice, en este caso con la complicidad implícita de alguien de dentro, por cierto se dice “... la personalidad del ladrón o ladrones que tan esfumada se encuentra en este sumario...” Y se pide al Juzgado que se aclare el tema del florero ese que tantas veces he repetido, se hace referencia a que el Capellán del Castillo ha negado la existencia del florero con posterioridad al robo, por lo que pide al Juzgado ciertas aclaraciones. Y atendiendo a este escrito el Juez ordena la realización de una serie de diligencias, tal y como la reconstrucción de la puerta una inspección más minuciosa de la muralla y lo más curioso es referente al florero, ya que le pide al Juez de Instrucción de Caravaca que informe por escrito del particular en el momento de la primera inspección y que significa que declara –por escrito y sin interrogatorio- en el sumario sobre esta cuestión, como también lo hará el Alcalde.
De los Juzgados de Mula y de Huescar se devuelven los exhortos debidamente cumplimentados, que vienen a decir que en las ferreterías de su Partido Judicial tampoco se han adquirido las herramientas encontradas en el Castillo, ni en las herrerías se ha confeccionado el gancho de hierro.
El 3 de marzo se vuelve a realizar una inspección ocular en el castillo con la asistencia de los maestros carpinteros caravaqueños José Zarco Martínez y Alfonso Martínez García. Se ha reconstruido la puerta de San Lázaro tapando el agujero con los restos hallados de la madera procedente de la misma por el también maestro carpintero Manuel Marín. Y en esta diligencia se pretende saber las maniobras que hubieron de hacer el individuo ó individuos que realizaron el agujero. Se dice en esta prueba que se trabajó sobre la puerta solamente desde el exterior y que el tiempo invertido por los autores fue de tres horas para hacer este agujero. Aunque no se dice en ésta reconstrucción, pero sí en otro sitio del sumario, yo añado, si el agujero se hizo desde el exterior y en el único sitio posible de la puerta desde luego el conocimiento que tenía el autor o autores sobre el lugar era muy preciso. Ese día y a las diez de la noche se volvió a constituir el Juzgado en el Castillo para producir los mismos ruidos que producen la rotura de las tablas de la puerta de San Lázaro y los ruidos producidos por la violación de la puerta del Sagrario y determinar si pudieron oírse desde las habitaciones del Cura del Castillo, de su hermana y desde las casas que existen en el interior. Para ello convino el Juez una hora determinada con el Agente de Policía y el Alguacil para producir esos ruidos en el silencio de la noche. Previamente se había situado el Juez en la habitación del Cura y desde allí no se percibió ruido alguno, se repitió la operación situándose el Juez en las demás habitaciones y tampoco se percibió ruido de ninguna clase. Se desistió de comprobar desde las viviendas toda vez que estaban más alejadas del lugar.
La Guardia Civil sigue informando al Juzgado que los rumores de la población siguen señalando a Luelmo y Guirao pero que siguen sin encontrar a nadie que aporte un testimonio directo o por referencias directas. Es decir, que todos lo comentan pero nadie sabe de donde viene.
Con todo este panorama llegamos al 5 de marzo de 1934, día en el que declara José Soler López -Mariano Calín había manifestado que le oyó decir en el Cuartel de la Guardia Civil que el agujero se había hecho de dentro a fuera- y dice que esas manifestaciones se las oyó decir al ebanista José Pozo Zarco (no es antepasado mío). El Alguacil cita a este hombre el mismo día y declara que hizo esas manifestaciones porque se le había dicho que la puerta de San Lázaro tenía doble tablero –como así es, excepto en la parte que hicieron el hueco- y que esto lo expresó en el Centro de Industria y Comercio después de haber examinado las herramientas utilizadas en el Juzgado de Instrucción.

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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyMiér Abr 22, 2009 12:02 pm

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El lunes 5 de marzo de 1934 D. Andrés León Pizarro, Juez de Instrucción de Caravaca, envía un escrito al Juez Especial Sr. Álvarez del Manzano donde da cuenta de que en la inspección ocular que realizó el Juzgado el mismo día del descubrimiento de la desaparición de la Santísima Cruz, al aparecer sobre el altar tierra, fue preguntado el Capellán de Santuario y alguien más que no precisa por la procedencia de ésta, respondiéndole el Cura que procedía de un florero de cristal que se dijo desaparecido y que se procedió a buscar por diferentes lugares de la Iglesia sin encontrarlo.
También los Agentes de Policía informan de modo determinante que el gancho que se encontró adosado a la muralla ha sido colocado desde arriba, ya que el muro está ennegrecido por el humo y no presenta ninguna marca que necesariamente estaría de haber sido lanzado, además de la imposibilidad de que por ahí haya ascendido o descendido nadie, primero por la delgadez y mal estado de la cuerda encontrada que no resiste el peso de una persona adulta y segundo porque tampoco aparecen marcas en el muro, y aunque por la parte baja existen grietas entre las piedras que podían ayudar al ascenso de una persona experta, pero por la parte superior del muro conserva el recubrimiento de mampostería. Además son determinantes en el sentido de señalar que la colaboración de alguien ha sido necesaria para cometer la sustracción de la Cruz.
Como consecuencia del informe de la Policía, el Juez determina que se constituya el Juzgado en la Prisión Provincial para ampliar las declaraciones de los habitantes del castillo que permanecen detenidos y así al siguiente día, martes día 6 de marzo, se desplazan al Murcia en el recién inaugurado ferrocarril, que como dato curioso, hay que decir que partieron de la Ciudad de la Cruz perdida –así denominó la prensa inmediata al acabar la guerra civil a nuestra ciudad- a las 14,20 y llegaron a Murcia las 18 horas, es decir tres horas y cuarenta minutos fue el tiempo empleado por el ferrocarril en una distancia de 76 kilómetros, es de suponer que ese día hubo algún problema técnico. Una vez en la Capital de la provincia se constituyeron en la Prisión, que estaba a escasos metros de la estación de Zaraiche que era la que recibía el tren de Caravaca, ya que la estación del Carmen pertenecía a una empresa privada (MZA) y esta nueva línea era de la Red de Ferrocarriles del Estado.
Su Señoría interrogó de nuevo uno por uno a los cinco detenidos habitantes del Castillo y aunque sus declaraciones contienen más detalles, éstos son sobre las costumbres de ellos, lugares de trabajo de los alpargateros y alpargateras en el interior del recinto, etc. Pero nada que aporte algo a la desaparición de la Santa Cruz. Lo único que está claro es que la puerta se cerró sobre las diez de la noche y se abrió sobre las seis y media de la mañana. También está claro que Carmen la Socorra cerró la puerta –alguien sugirió que podía haber simulado su cierre y en realidad dejar sin echar la llave-, pues cuando suben a las seis y media a llamar a Pachín y su madre para comunicarles la muerte de su tío –el Linero- la puerta está cerrada y dan voces y golpes sobre la puerta para que esta sea abierta. Y lo más sorprendente de todo es que el Juez decreta la libertad provisional de todos los detenidos habitantes del Castillo, a pesar de que la policía insiste en la necesaria colaboración de alguien de dentro y precisamente ese informe es el que motiva el desplazamiento del Juzgado a Murcia. Claro que habitantes del Castillo hay más y no están detenidos. Lo que estoy plenamente convencido es de que el Juez actúa por convencimiento propio cada vez que dicta una resolución. Por lo que tengo absolutamente claro el intimo convencimiento del Juez para decretar la libertad de éstos.
Al día siguiente, 7 de marzo, el Juzgado permanece en Murcia, donde vuelve a constituirse en la Prisión para interrogar a Manuel Nieto Nieto, el que sigue diciendo que no tiene ni idea del asunto, ni sabe quien ha podido hacer el gancho encontrado y trata de explicar la contradicción que le llevó a estar detenido sobre el tema de las ligas que se compró en Caravaca pero que dijo que en Alcantarilla y demás. Por ahora el Juez no dicta ninguna resolución que modifique su situación, es decir que permanece detenido y de momento el Juez no tiene claro si participó o no. Desde luego a estas alturas el Juez tiene muchas cosas que están muy claras, aunque el tiempo las ha olvidado en el mejor de los casos y cambiado completamente en el peor, con lo que la historia que nos ha llegado es completamente distinta a los hechos reales. La Dirección General de Seguridad le ha informado sobre las investigaciones que se lleva a cabo sobre José María Pereira, y en el oficio que envían al Juzgado se observa que dice se continúan las investigaciones en todo el territorio nacional pero que no han dado resultado hasta ahora.
La población de Caravaca, que pasada la intensidad del primer momento ha ido recuperando la calma, aunque con el lógico desasosiego de no saber que ha pasado con la Cruz, empieza a plantearse cuestiones que quizá en un primer momento se dejaron de lado. Son muchos los que se preguntan por qué no se llevaron la caja de plata cincelada que contenía la Cruz. También son muchos los que se han dado cuenta de la labor de agitación que determinados elementos con nombres y apellidos han realizado, aunque sin conseguir sus objetivos, por ahora.
Álvarez del Manzano no es ajeno a todos estos rumores que circulan por la población y emprende nuevas actuaciones. Trata de averiguar todo lo relacionado con aquel extranjero que visitó nuestra ciudad días antes el robo. Quizá para descartar la trama de una red de delincuentes internacionales que se llegó a decir en algún medio de comunicación, pide que sea justipreciada la caja de plata cincelada, para saber determinantemente lo que se dejaron nuestros ladronzuelos cuando lo tenían al alcance de su mano. Y lo más importante, empieza a mirar hacia el Castillo, aunque no a esas familias humildes que lo habitaban, dicho sea de paso, por que no tenían donde hacerlo. En esta ocasión mira un poco más arriba. Exactamente a la casa del Cura, donde ordena un registro, que aunque no consta que lo ordenase expresamente en el sumario, si que consta en un informe de la policía cuando da cuenta del mismo –y de otros en la población- y esta actuación policial está amparada por una orden de registro que se hizo para cualquier domicilio dentro del partido judicial. Y aquí alguien pensará que a buenas horas mangas verdes. Pero es que además vuelve a citar al Cura para que explique que si él controlaba la hora del cierre por qué no lo hizo esa noche y de paso que explique como es que unas semanas antes les impidió que abrieran la puerta a unos habitantes que llegaron tarde hasta que de la Policía Municipal no le llamaron, con lo que demuestra el celo que tenía en cuanto a la hora del cierre y el control que llevaba sobre el mismo y curiosamente esa noche no se entera de nada.
Vuelven a ser convocados los maestros joyeros locales Amador Martínez Lozano y Antonio Carrión Conesa, que ya tasaron la Cruz, con todas las reservas por no tenerla presente, y en esta ocasión, que si que tienen presente la caja de plata cincelada, la valoran en siete mil pesetas de la época, que a pesetas de hoy serían unos once millones de pesetas, vamos, que no era una caja de zapatos como para dejarla tirada. Y es quizá en este momento cuando se empieza a descartar la autoría de una banda de delincuentes organizada y que opera en el ámbito internacional, porque de haber sido éstos, se llevan, no ya la Cruz, la caja, el Sagrario y hasta la propia puerta de San Lázaro.
Como el Juez es consciente de lo poco que tiene hasta ahora vuelve a citar a José Villalta, que es el padre de uno de los niños que hallaron la cuerda y el gancho y que este hombre fue el primero en ser informado por éstos para ver si se pasó algún detalle que sea importante. En su declaración se vuelve a ratificar en lo que tiene manifestado pero ya se hace constar con más detalle. Y en ella declara que tras descubrir que la Cruz no está y todas esas cosas que descubrieron, él fue el que bajo a la Parroquia a avisar al Cura de lo sucedido, y que éste mostró gran asombro pero que le dijo que volviese al Castillo que él lo haría después. Cuando menos incomprensible que nada más conocer la noticia no se persone en el Castillo. Y ¿A dónde iría este hombre, que fuese más importante que subir a su puesto de guardián de la Santísima Cruz? ¿A la Guardia Civil a denunciar? Si se hizo por teléfono desde el Castillo según declaró su propia hermana. ¿Al Ayuntamiento a dar la noticia? Si no se podían ni ver y además la noticia al Ayuntamiento también llega por teléfono. ¿A informar al Arcipreste? D. Ildefonso declaró en el Juzgado el día 14 de febrero que informó al Arcipreste del hecho aunque no precisa cuando. Ahora bien, no es más lógico que antes de informar compruebe lo sucedido, o ¿es que lo sabía con todo lujo de detalles?. Aunque nadie, más que él, puede saber en verdad que hizo en ese corto periodo de tiempo y lo que realmente sabía o desconocía. Desde luego la reacción más lógica no es la que tuvo. Lo lógico era nada más conocer la noticia subir al Castillo a comprobar los extremos de lo ocurrido. ¿Puede esa reacción ser por miedo y no lo hace hasta que está la Guardia Civil? Pero en cuyo caso cabe preguntarse por qué tiene miedo, a no ser que íntimamente sepa que tiene motivos para temer.
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MensajeTema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934   El robo el 14 de febrero de 1934 EmptyDom Jul 12, 2009 1:54 pm



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El día 12 de marzo –lunes- pasa por el Juzgado a declarar el conserje del Centro Radical-Socialista de Caravaca. Además de relatar los pasos en este centro durante la noche del martes de carnaval de Luelmo y Guirao principalmente dio detalles sobre el misterioso forastero que ya habían mencionado aquellos niños que vivían en el castillo. Declaró que el sábado anterior a la noche del robo –es decir el día 10 de febrero- llegó hasta la Plaza un hombre de entre treinta y cinco y cuarenta años, extranjero, de pelo rojizo, con polainas y chaqueta de cuero. Que conducía una moto y que entabló conversación con él ya que le preguntó dónde podía dejar la misma para poder visitar el pueblo, a lo que éste se ofreció a que la dejase en el interior del Centro Radical-Socialista y allí la guardarían mientras durase su caminata. Que subió al Castillo y al poco bajo diciendo que no le habían dejado visitar su interior, por lo que el Conserje del Centro le aconsejó que diese previamente una propina y de esa manera le enseñarían todo el recinto; volvió a subir al Castillo y el recurso de la propina –que siempre funciona- siguió sin dar resultado, de manera que el forastero se quedó sin ver el interior del Santuario, por lo que hubo de conformarse con comprar unas fotografías en casa del fotógrafo Martínez. Y tras consultar unos mapas y un libro que portaba en una mochila, y adquirir algún consejo del chofer de alquiler Manuel Pérez, con quien estuvo departiendo unos momentos, puso en marcha su motocicleta y se marchó. Y como no podía ser menos, el declarante puso de manifiesto el matiz político del asunto, claro que en esta ocasión lo hizo cargando las tintas hacía la derecha como posible autora de la sustracción de la Vera Cruz. Por su testimonio se sabe que hubo una manifestación a raíz de las declaraciones que hizo Martín Navarro inculpando a Pedro José el Gafas, que por cierto no fue la única, también D. José María de Haro López Sánchez compareció ante la Policía para acusarle. Declaró que al día siguiente de la manifestación aludida se ausentó del pueblo, a pesar de estar muy bien empleado con su cuñado, Juan Martínez Moya (a) Pimiento, que por cierto fue uno de los que declararon al principio de todo este embrollo sobre la merienda famosa en casa de Pepe Luelmo. Con lo que comenzará otra avalancha –menos numerosa ya que el Juez ha calado a la gente- de declaraciones y contradeclaraciones.


José Martínez Salinas, que pasó a la historia local por haber retratado, como se decía entonces a cualquier fotografía, a varias generaciones de Caravaqueños, declaró sobre el extranjero de polainas y chaquetón de cuero que le compró unas fotografías. Por él sabemos que hace ochenta años ya venían algunas gentes de fuera a visitar la ciudad de la Cruz. Pero lo más llamativo es que aporta una nueva polémica al asunto. Alguien ha manifestado que el no dejar pasar al Santuario al extranjero de la moto, cuanto a todo visitante se le permite ver el Santuario, es porque la Cruz en ese momento ya no está en su lugar. La afirmación la hicieron en el Centro de Industria y Comercio y el autor fue Pedro Richarte. De nuevo la polémica: unos dicen que esto es cierto y otros que no, estos últimos argumentan que el martes 13 por la tarde una profesora de francés del colegio visitó el Santuario y adoro la Cruz. Desde luego en la primera declaración de D. Ildefonso así lo manifestó. Lo raro en todo esto es que en la fecha que nos encontramos, 12 de marzo, aún no se ha tomado declaración a la citada profesora, que por otra parte fue la última persona seglar que vio la Santa Cruz.


Al día siguiente, martes y trece, cuando está a punto de cumplirse un mes de la desaparición de la Cruz, declara Manuel Pérez, el chofer con el que estuvo hablando el extranjero. Aporta nuevos detalles del mismo, afirma que la motocicleta era nueva de la marca “Torrot” y matriculada en Bayona, aunque el sujeto en cuestión no tenía acento francés, si no más bien portugués, le fue mostrada una fotografía de José María Pereira, al que desde la Dirección General de Seguridad se ha señalado como posible autor, y descarta que fuese ya que tienen aspectos completamente distintos. Por último dice que el extranjero se marchó con dirección a Puebla de don Fadrique, aunque un amigo suyo afirmo haberlo visto en dirección a Lorca.



También declara en este día el cuñado de Juan Pimiento, quien aclara que éste se marchó en viaje de trabajo, ya que es viajante y trabaja para la empresa de baúles de Higinio Carrascal, pero que volverá en uno o dos días ya que se encontraba en Jumilla desde donde le llamó por teléfono para tener noticias de la familia y preguntar de paso si había aparecido la Cruz. Habló de lo sucedido el día del descubrimiento del robo, habló de Francisco Medina Marín –Paco el de la librería Liceo- que le dijo a una señora que lloraba que le tendría que pesar, por lo que Paco fue llamado a declarar. Habló de conjeturas y suposiciones pero sin aportar nada nuevo. Quizá eran las reflexiones que un sector de la sociedad se hacía. Y por fin declara la profesora de francés, la última persona que visitó el Santuario y tardan un mes en tomarle declaración. Quizá estuvieron mirando demasiado tiempo en otra dirección, y contra toda lógica no declara hasta ahora la que tenía que haberlo hecho tras el Capellán y su hermana. Tampoco es que aporte gran cosa, pues viene a reafirmar lo que los hermanos Ramírez Alonso tenían declarado sobre éste particular.



La Alcaldía de Caravaca informa al Juzgado, a petición del mismo, sobre las últimas incidencias ocurridas en el recinto del castillo y con anterioridad al robo. Se dice que el Sacerdote requirió la presencia de los Guardias Municipales para poner paz y orden y sofocar una reyerta entre los habitantes del mismo que supongo no pasaría de algún que otro empujón y alguna frase donde se cuestionarían las relajadas costumbres de alguna madre. Claro que en este informe también se dice que en alguna ocasión –hasta tres veces en los últimos tiempos- ha tenido que llamar el vigilante nocturno del Ayuntamiento al Capellán del Santuario para que se le abriese la puerta a algún rezagado vecino que llegó después de las ocho y media. Con lo que viene a corroborar el celo que ponía D. Ildefonso en el tema de la puerta de la muralla. Y este día el Juez decide que comparezcan a declarar Rafael Orrico Litrán, un tal Bonifacio, que a pesar del nombre no localiza de momento el Alguacil y Francisco Medina Marín. También ordena que por los Agentes de Policía se investigue a Juan Pimiento. Y en cuanto al de la moto, propiamente dicho, no se dispone nada, ya que en su día se cursó la orden de investigación a la Dirección General de Seguridad.


]Rafael Orrico declara el mismo día 13 –desde luego el Alguacil se daría unas caminatas impresionantes- y manifiesta lo que se viene diciendo por la ciudad con relación a Luelmo y Guirao, aunque añade que él jamás les ha oído decir ni manifestar nada contra la Cruz. Los Agentes de Policía informan sobre el Capellán del Santuario. Confirman que fue avisado para decir la misa por la intención de Doña Encarnación Leante (Viuda de Mora) y que le avisó D. Santiago Ramón el día 12, y que la misa era a las 7,45 de la mañana y terminó a las 8,10 –por lo que sigue siendo incomprensible que programara no decir la misa de 8,30 en el Santuario- marchándose después a la barbería de José Maria en la cuesta del Castillo, donde se afeitó, cortó el pelo y arregló la corona. Y que a las 9 regresó a la Parroquia hasta que le avisaron del robo y marchó al Castillo. También se ha rumoreado por Caravaca que D. Ildefonso tiene un hermano carpintero que reside en Cieza y que ha realizado algún trabajo en el Santuario. No es cierto. La policía informa que el armario que mandó realizar D. Ildefonso lo hizo el carpintero local Marcos Chacón Pastor, y que tiene un hermano que es tallista modelador, pero que reside en Casablanca (Marruecos) y que hace catorce o quince años que no se ven. Informan sobre dos vecinos que cuando estuvieron en el castillo la mañana que se descubrió el robo apreciaron que los restos de aserrín estaban sobre el pavimento de la iglesia inmediato a la puerta y sobre el último peldaño de la puerta de San Lázaro, además de astillas y los trozos de madera de la puerta, por lo que sí hubiese pasado alguien por ahí, necesariamente hubiera dejado un rastro en el aserrín esparcido y los trozos de madera no estarían en el lugar donde se hallaron. Dan cuenta de algunos de los registros que se han efectuado y por descontado con resultado negativo.


Prestan declaración ante el Juez los vecinos de Caravaca José Antonio Azorín y Balbino Navarro, éste último carpintero que estuvo auxiliando al Juzgado en la primera inspección ocular y que vienen a corroborar lo que han dicho a la Policía sobre el detalle de los restos de la madera en el suelo y en el contorno del marco del agujero.


En el folio 431 está la declaración de Bonifacio García, que viene a decir que Luelmo se estaba tomando un purgante –es cierto- que por otro lado ya sabía del estado de salud de Luelmo ya que hubo de pedir un anticipo de dos mensualidades para poder desplazarse a Murcia a que le viera un especialista y seguir un tratamiento. Pero el citar esta declaración es porque se trata de la última de una providencia. Un sumario, me parece que no lo he explicado y no estoy muy seguro de saber hacerlo, quizá Gregorio Piñero debería echarme una mano, pero bueno, lo intentaré. Todo lo que existe en un sumario no se incorpora porque sí. Cada actuación, cada diligencia, cada declaración va precedida de una “providencia”, que viene a ser como una instrucción u orden de lo que se va a realizar, con lo que cuando falta un folio es fácil determinar de lo que se trata en dicho folio, aunque se ignore su contenido. Incluso aunque sea la propia providencia lo que falte, sabremos que es ésta ya que encontraremos documentos que nadie ha dado orden de incorporar y por lo tanto se puede deducir aquello que falta.


Bueno, hasta ahora he tratado de resumir el sumario y he llegado hasta el folio 431 y resulta que a partir de este folio hay un salto que va hasta el 441, es decir que faltan 9 folios. Y si no es demasiado fácil hablar de lo que está, resulta más complicado hablar de lo que no está. Por lo que no lo voy a hacer. Cualquier cosa sería una suposición. Por ello me voy a limitar a lo único cierto: Que faltan nueve folios, que precisamente y curiosamente es cuando están estrechando al Capellán, y que esto no es azar. Se ha hecho desaparecer el rastro completo de alguien o de algo. Yo, personalmente, creo que de algo, pero que invariablemente conduciría a alguien. Decir que cuando se encuaderna el sumario –que actualmente se conserva en el Juzgado de Instrucción Nº 1 de Caravaca- allá en la década de 1960, ya faltan estos documentos, ya que se ve claramente que en el tomo correspondiente no hay hueco de estos documentos. También decir que no se sabe cuando desaparecen estos documentos pues el sumario se entrega en la Audiencia Provincial en mayo de 1934 y no regresa a Caravaca hasta 1945. Lo único cierto es que cuando llega a Murcia están completos los 597 folios que constan hasta ese momento.



Saludos
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